Impacto de la pérdida salarial en los docentes universitarios
Desde noviembre de 2023, los docentes universitarios han enfrentado una pérdida salarial equivalente a 8 sueldos, lo que representa una disminución del 34,5% en términos reales. Esta información emerge en el contexto de una marcha federal programada para este martes, motivada por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento por parte del Gobierno Nacional, legislación que fue aprobada a pesar del veto del presidente Javier Milei.
Salarios de los docentes en mayo de 2026
La escala salarial de mayo de 2026 revela disparidades significativas en función de la antigüedad y el escalafón. Un profesor Titular con hasta dos años de experiencia percibe un sueldo bruto de $1.898.740,01, incrementándose a $2.373.425,01 al cumplir 10 años en el cargo. Un Auxiliar de primera categoría inicia con $1.062.708,05, apenas un 55% del sueldo de un Titular con la misma antigüedad.
En los cargos de dedicación semiexclusiva (20 horas semanales), un profesor Adjunto con 10 años de experiencia gana $925.745,76, mientras que un Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) en la misma situación obtiene $795.039,03. Por otro lado, un Auxiliar de primera con 10 años bajo este régimen cobra $664.190,55. Estas cifras obligan a muchos docentes a buscar ingresos complementarios para cubrir la canasta básica.
La situación es aún más precaria en las dedicaciones simples de 10 horas semanales, donde los salarios iniciales de un Auxiliar de segunda oscilan entre $212.540,62 y $265.675,77 según la antigüedad. Un profesor Titular en este régimen solo percibe $593.355,63 tras 10 años de servicio. Este escenario se da en un contexto donde la inflación interanual a inicios de año fue del 32,4% y se estima un cierre del 27,5% para 2026, lo que resalta el desafío de mantener el poder adquisitivo en el sector académico.
Pérdida salarial desde el cambio de gestión
El impacto de los recortes presupuestarios al sector universitario se ha cuantificado mediante análisis de diversas fuentes. Un estudio del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que un profesor titular con dedicación exclusiva recibió 18,5 millones de pesos menos a precios de abril desde el comienzo de la nueva gestión. El 80% del presupuesto universitario se destina a salarios, lo que ha llevado a que más de 10.000 profesionales dejen sus puestos de trabajo.
Comparativamente, el presupuesto asignado a las universidades nacionales ha disminuido del 0,72% del PBI en 2023 al 0,47% proyectado para este año, con una reducción real acumulada de 45,6% en las transferencias. El informe del IAG indica que el gasto en 2025 es similar al de 2007, a pesar del aumento de 13 universidades públicas y los 768.200 nuevos estudiantes que se han integrado al sistema.
Análisis del poder adquisitivo
Un estudio de CEPA comparó los salarios básicos de marzo de 2026 con la evolución de las canastas de pobreza e indigencia. Se halló que solo una minoría de los docentes supera la línea de pobreza, que para un Hogar Tipo 2 era de $1.434.464. Únicamente los titulados con dedicación exclusiva logran superar esta cifra, con un sueldo bruto de $1.555.834. La canasta de indigencia alcanzó $658.011, quedando la mayoría de los cargos docentes por debajo de este umbral.
La Ley de Financiamiento Universitario aprobada exige la convocatoria a una paritaria nacional antes de octubre de 2025, que propone un aumento del 44%. De haberse implementado en noviembre, esto habría reducido la diferencia a solo 1,3% respecto al nivel del mismo mes en 2023. Sin embargo, desde la Casa Rosada afirman: “Hoy en día no vamos a pagar. Lo digo así porque realmente no tenemos la plata”, cifrando la deuda en 2,5 billones de pesos.
El subsecretario de políticas universitarias, Alejandro Álvarez, declaró: “La consigna de ellos es ‘cumplan la ley’. No se puede cumplir porque es abstracta. Quedó derogada al aprobarse el Presupuesto”. En cuanto a la reciente Decisión Administrativa 20/2026, se ha implementado un ajuste de $78.768 millones a programas de la Secretaría de Educación, afectando a diversas instituciones. La Universidad Nacional de La Plata es la más afectada, con $1.043.000.000 menos, seguida por otras universidades con recortes significativos.



















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