Una carrera dedicada a la investigación
Marina Simian, de 54 años, reflexiona sobre su trayecto profesional y la suerte que ha tenido en su carrera como investigadora, aunque atribuye su éxito más al mérito que a la fortuna. Desde su infancia, mostró un gran interés en las ciencias, destacándose en su entorno. A los 16 años, obtuvo una beca para estudiar biología marina en Estados Unidos, una oportunidad poco común en su época.
Durante su formación en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, se sintió inspirada por el reconocido biólogo Alberto Kornblihtt, quien impartía la materia de Introducción a la Biología Celular y Molecular. “Era un genio como docente. Me atrapó mal”, dice Simian, recordando cómo esa fascinación la llevó a realizar su doctorado en el Lawrence Berkeley National Laboratory y un posdoctorado en el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo.



















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