Demanda en la corte de Florida
El estado de Florida (Estados Unidos) ha presentado el lunes 1 de este mes una demanda contra OpenAI, la empresa de inteligencia artificial, y su director ejecutivo, Sam Altman. En la denuncia, se les acusa de haber lanzado ChatGPT sin informar adecuadamente sobre los peligros asociados con el aplicativo, con el fin de acelerar su llegada al mercado.
Vínculo con un tiroteo en la universidad
Esta acción legal fue iniciada por la fiscalía local como resultado de una investigación relacionada con un tiroteo ocurrido en la Universidad Estatal de Florida en 2025, considerado como un crimen en el que, supuestamente, el asistente de IA fue un agente instigador. La demanda afirma que el autor del ataque, que dejó dos muertos y varios heridos, fue “asesorado” por ChatGPT antes de llevar a cabo el acto violento.
Además, se destaca que tanto OpenAI como Altman tenían conocimiento de que su asistente de IA había sido “diseñado para enganchar a los usuarios”, con el objetivo de que proveyeran más información para alimentar el sistema. Entre los cargos también se menciona que ChatGPT recoge datos de menores sin la adecuada supervisión o autorización de sus tutores, lo que podría perjudicar el desarrollo psicológico de los usuarios jóvenes, expuestos a un sistema que podría haber incentivado comportamientos violentos y autodestructivos.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, manifestó: “OpenAI y Altman ignoraron advertencias de seguridad internas y externas, pusieron a niños en gran riesgo y permitieron que un producto peligroso llegara a millones de floridanos.” Las autoridades estatales consideran que es aún más grave que la empresa tecnológica haya desestimado conscientemente las alertas que expertos habían emitido sobre los potenciales riesgos del uso de su chatbot, priorizando el lanzamiento comercial de ChatGPT.
Un historial complicado de litigios
Esta demanda marca la primera vez que un estado de EE.UU. toma acciones legales contra OpenAI encabezada por Altman. Sin embargo, se suma a una serie de litigios recientes que se han acumulado contra los responsables de ChatGPT. Un caso relevante es el que Elon Musk, cofundador de OpenAI, entabló contra la empresa y sus dos principales directivos, Altman y Greg Brockman. Musk sostiene que sus exsocios lo engañaron y traicionaron la misión original de OpenAI, que fue constituida como una organización sin fines de lucro.
En 2024, Musk presentó una demanda por “incumplimiento de contrato” y amplió el caso hacia fines de ese año para incluir a Microsoft, el mayor inversionista externo de OpenAI. Ambas partes comparecieron ante el tribunal federal de Oakland (California) en mayo, llevando a cabo dos semanas de testimonios. Durante el juicio, Musk argumentó que fundó OpenAI con la intención de que la inteligencia artificial estuviera bajo la gestión de personas responsables y a través de una ONG. Reclamó una indemnización de 150.000 millones de dólares y una transformación de la empresa en una entidad filantrópica.
Por otro lado, Altman y otros directivos defendieron que Musk buscaba retomar el control de la compañía, pero se retiró en 2018 tras la oposición de los demás miembros de la junta. La defensa argumentó que Musk actuaba desde el arrepentimiento por haber abandonado la firma prematuramente, a lo que Altman respondió que “Elon Musk solo trabajará en empresas que controle totalmente”, como en sus compañías Tesla y SpaceX.
El tribunal desestimó la demanda el 18 de mayo, aunque Musk ha anunciado su intención de apelar la decisión. A pesar de este revés, el empresario aún enfrenta otros litigios contra OpenAI, incluyendo acusaciones de antimonopolio y espionaje industrial por parte de su propia firma de inteligencia artificial, xAI.
Desafíos de derechos de autor
Otro frente legal importante para Altman y OpenAI son las numerosas demandas presentadas por medios de comunicación, colectivos y artistas, acusando a la empresa de violar derechos de autor. La situación es complicada no solo por la naturaleza jurídica de los casos, sino también por el gran volumen de litigios que enfrenta OpenAI.
- Medios destacados, como The New York Times, han alegado que ChatGPT obtuvo información sin autorización, a pesar de los elevados costos de producción de dicho contenido.
- Entidades editoriales internacionales, incluyendo Penguin Random House, han reclamado restricciones en Europa para detener el uso de sistemas como ChatGPT sin permisos.
- El Gremio de Autores de Estados Unidos ha denunciado que varias obras de ficción fueron descargadas de sitios de piratería para alimentar la base de datos del asistente de IA.
OpenAI ha buscado llegar a acuerdos de licenciamiento y ha tenido algunos éxitos con ciertos medios. Por ejemplo, News Corp, la compañía detrás de The Wall Street Journal y New York Post, alcanzó un acuerdo valorado en 250 millones de dólares para pagos directos y el uso de herramientas avanzadas de IA. Asimismo, la editora Axel Springer firmó un contrato de aproximadamente 13 millones de dólares anuales por la utilización de su contenido de medios, que incluye Politico, Business Insider y Bild. En España, el grupo Prisa, propietario de El País y As, también aseguró un acuerdo con OpenAI.
Pese a estos intentos, muchos litigios continúan abiertos, incluidos aquellos de MediaNews, The New York Times, y múltiples empresas periodísticas, además de la demanda de Penguin Random House en Alemania, que podría resultar compleja debido a su exigencia de cesar las operaciones de ChatGPT dentro de la jurisdicción europea.




















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