Proceso de extradición en marcha
El gobierno de Perú ha confirmado recientemente que Pequeño J, el principal sospechoso del triple crimen de Florencio Varela, será extraditado a Argentina en las próximas semanas. Este individuo, cuyo nombre real es Tony Janzen Valverde Victoriano y que tiene sólo 20 años, ha sido objeto de un proceso de extradición que ha llegado a su fase final, con un plazo de 30 días establecido para su traslado al país.
Detalles de la extradición
Las autoridades peruanas han indicado que solo quedan por resolver “detalles logísticos y diplomáticos” para facilitar la entrega de Pequeño J. Este proceso está siendo coordinado por el Juzgado Federal N°2 de Morón, bajo la supervisión del juez Jorge Rodríguez, quien ha anticipado que la extradición se llevará a cabo en un periodo de un mes. La intervención de Interpol también será clave en esta etapa del proceso.
El trasfondo del caso
Pequeño J ha estado recluido en el Penal Nuevo Imperial de Cañete, uno de los establecimientos penitenciarios más difíciles de Perú, desde su captura. La extradición fue inicialmente solicitada por la justicia argentina en septiembre de 2025, tras la fuga de Valverde hacia Perú, donde fue arrestado en Pucusana, al sur de Lima. Su defensa había previamente rechazado una extradición voluntaria.
Acusaciones graves
El joven está acusado de homicidio agravado con características de premeditación y ensañamiento, así como de violencia de género, en relación a la muerte de Lara Gutiérrez (15 años), Brenda del Castillo (20 años) y Morena Verdi (20 años). Además de estos cargos, se están investigando posibles vínculos de Pequeño J con una organización criminal involucrada en el narcotráfico, así como posibles delitos de trata y explotación sexual, y lavado de activos.
El crimen que conmocionó a la sociedad
Las tres jóvenes desaparecieron la noche del 19 de septiembre del año pasado en La Matanza y sus cuerpos fueron encontrados cuatro días después en una casa en Florencio Varela. Desde el inicio, se ha planteado que el contexto del crimen está relacionado con un posible ajuste de cuentas narco. Según la investigación, las jóvenes habían subido a una Chevrolet Tracker blanca para asistir a un evento, sin embargo, la patente del vehículo estaba adulterada, complicando su localización. Las cámaras de seguridad en Lomas de Zamora permitieron seguir su recorrido, mientras que las señales de sus teléfonos celulares fueron detectadas en la propiedad donde se hallaron los cuerpos, que habían sido descuartizados y enterrados.




















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