Un viaje marcado por la tragedia
Carlos, el único argentino que navegaba a bordo del crucero MV Hondius, compartió su experiencia tras el brote de hantavirus que resultó en la muerte de tres pasajeros y en la cuarentena de aproximadamente 150 personas. En su primera declaración, el ingeniero retirado relató cómo se enteraron de los contagios, describió el ambiente dentro del barco y expuso cómo se desarrollará su aislamiento en Europa.
Inicio de la crisis sanitaria
El MV Hondius arribó a Canarias este domingo, después de semanas marcadas por la emergencia sanitaria que afectó el viaje. Carlos se embarcó el 1° de abril en Ushuaia con la intención de regresar a Argentina el 5 de mayo, pero la situación cambió drásticamente.
En una entrevista, Carlos afirmó que “todo fue distinto a lo que se había pensado” y expresó su pesar por los acontecimientos, describiéndolos como “una desgracia”. El barco llegó a Canarias con cerca de 150 pasajeros en cuarentena tras confirmar tres muertes. El itinerario contemplaba escalas por las islas Georgias del Sur y Tristán de Acuña, un remoto archipiélago en el Atlántico Sur, donde comenzaron a surgir los primeros casos sospechosos.
Alertas sanitarias
“Se anunció que un matrimonio holandés estaba enfermo, con fiebre. Luego informaron que el esposo había fallecido, pero nadie sospechaba de algo grave, ya que eran personas mayores. Se trató como una infección”, recordó Carlos acerca del primer deceso en el barco.
La preocupación creció cuando la esposa del pasajero fallecido también murió tras ser trasladada a Sudáfrica. “Tristán de Acuña es una isla muy desolada, no tiene aeropuerto, tuvimos que viajar hasta Santa Elena. Allí, la viuda fue llevada a Johannesburgo en avión y también falleció, lo que activó todas las alarmas”, detalló.
Crecimiento de los contagios
A raíz de esos eventos, se implementaron controles médicos, y se determinó que todos los pasajeros debían permanecer en aislamiento. Aunque el viaje estaba previsto para concluir en Cabo Verde, finalmente no se permitió el desembarco y el crucero se dirigió a Canarias.
Durante este periodo, surgieron nuevos casos sospechosos. “Apareció un contagiado más, un inglés, que también desembarcó con síntomas. Él se recuperó, al igual que un médico y un guía. Todos fueron llevados a Johannesburgo“, explicó Carlos.
Un ambiente controlado
A pesar de la seriedad del brote, Carlos afirmó que en el crucero no se percibía una atmósfera de pánico. Destacó que realizó gran parte del viaje solo y no tuvo contacto cercano con otros pasajeros. “No había un clima preocupante”, enfatizó, añadiendo que hasta el momento no había presentado síntomas relacionados con el hantavirus.
El pasajero también agradeció el apoyo recibido por parte de las autoridades argentinas durante la crisis, señalando que la Cancillería y las embajadas estuvieron en contacto constante y ofrecieron opciones sobre dónde realizar su cuarentena, ya sea en Holanda o España.
El futuro de su aislamiento
Carlos finalmente decidió cumplir su aislamiento en Holanda, donde se trasladará desde Canarias junto con otros pasajeros internacionales. Según explicó, los ciudadanos holandeses pueden concluir la cuarentena en sus hogares, mientras que otros pasajeros serán alojados en hoteles bajo supervisión médica. “Me realizarán análisis de sangre y tendré controles periódicos”, agregó sobre el protocolo sanitario que deberá seguir en las próximas semanas.
A pesar de disfrutar de este tipo de expediciones, reconoció que el viaje se volvió más prolongado y complicado de lo inicialmente previsto. “Nunca había estado tanto tiempo fuera, el viaje estaba planeado para más de 30 días. Debería haber estado en Buenos Aires el 5 de mayo, y ahora se extenderá al menos 15 días más”, concluyó.



















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