Un llamado a la humanidad desde el corazón de España
El papa León XIV realizó su última parada en España, visitando un centro de acogida en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde celebró una misa coincidiendo con el endurecimiento de las políticas de inmigración en Europa. Este viaje apostólico incluyó visitas a Madrid, Barcelona y a las islas Canarias.
En el día que entró en vigor el Pacto sobre Migración y Asilo en España y en otros 25 países de la Unión Europea, que busca reforzar las fronteras y agilizar las deportaciones, León XIV estuvo presente en el mayor centro de recepción de migrantes del país, ubicado en un antiguo cuartel militar en Las Raíces. El pontífice destacó que “todos, de algún modo, somos migrantes” mientras se dirigía a un grupo de aproximadamente 700 jóvenes provenientes de Senegal, Mali, Mauritania y Guinea.
Una advertencia a Europa sobre la dignidad humana
Durante un discurso en el puerto de Arguineguín de la isla Gran Canaria, el Papa expresó que “Europa no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas“. León XIV se convierte así en el primer papa en visitar las Islas Canarias, un lugar emblemático para los miles de inmigrantes que arriesgan sus vidas cruzando el mar en busca de un futuro mejor. La ruta canaria es considerada una de las más peligrosas del mundo, con más de 1.600 kilómetros de travesía precaria.
- Casi 2.000 personas perdieron la vida intentando llegar a Canarias en el último año.
- Estas travesías fueron denominadas por el Papa como “cementerios del mar“.
León XIV también reflexionó sobre las dificultades que enfrentan aquellos que logran arribar, mencionando: “Cada vida perdida en estas rutas es un fracaso para la familia humana” y enfatizó la necesidad de integrar a los migrantes para evitar un “naufragio silencioso” en la vida urbana tras su llegada.
Un mensaje a quienes lucran con el sufrimiento ajeno
Asimismo, el Papa hizo un llamado directo a los que se aprovechan de la desesperación de los migrantes, condenando a aquellos que organizan rutas peligrosas y trafican con personas: “¡Deténganse, conviértanse!” exhortó, apuntando a las mafias que cobran grandes sumas para facilitar el viaje hacia Europa en condiciones infrahumanas.
Durante su visita, León XIV escuchó relatos de migrantes de Africa y América Latina, y les instó a aprender el idioma del país que los acoge, así como a respetar sus leyes y costumbres. “Integrar es un camino recíproco“, señaló, subrayando la importancia de la convivencia respetuosa entre los recién llegados y la comunidad local.
Despedida con esperanza y un mensaje de integración
Al final de su estancia, el pontífice fue despedido en la Plaza del Cristo de La Laguna por la comunidad peruana, recordando los tiempos en que el misionero Robert Prevost fue obispo en esa región. En una procesión por las calles de Tenerife, León XIV agradeció a los fieles, quienes le mostraron su apoyo antes de asistir a la misa donde alrededor de 32.000 personas lo escucharon.
Con un mensaje final de esperanza, el Papa instó a los creyentes a “interpretar su vocación a la acogida” durante su homilía, cerrando así su histórica visita a España con un fuerte llamado a la unidad y la compasión hacia los inmigrantes.



















Comments