Una exploración sobre la pérdida
En su artículo denominado Érase una vez el fin, Leila Guerriero examina una colección de libros que abordan el profundo tema de la pérdida de un ser querido, ya sea una madre, un hijo, un hermano o una pareja de toda la vida. Según Guerriero, estas obras pertenecen a un género que, aunque conmovedor, pocos desearían explorar, y destaca ciertas características comunes entre ellas: son breves y los capítulos siguen la misma tendencia, ya que nadie, ya sea el autor o el lector, puede soportar prolongarse en estos espacios demasiado tiempo, independientemente de su valentía.
Ahora creemos en esas cosas
El libro Ahora creemos en esas cosas de Sonia Santoro encaja perfectamente en esta categoría y presenta varias de las características mencionadas por Guerriero. En este relato, Sonia, la protagonista, lleva un diario mientras su madre atraviesa una enfermedad terminal. Tras la muerte de su madre, Sonia regresa a la casa familiar en el conurbano bonaerense, un lugar que también la vio crecer. Este retorno inicia un diálogo íntimo con la madre ausente, quien, de alguna forma, responde a las inquietudes de su hija o permite que estas sean formuladas.
Reflexiones sobre la maternidad y la identidad
A través de una dialectica entre las anotaciones del diario y el recuerdo de su madre, el libro explora elementos cotidianos como plantas, objetos, recetas de cocina y legados familiares que evocan una posición ambivalente en la hija, quien a menudo se cuestiona si es igual a su progenitora.
Sonia Santoro demuestra un carácter robusto para tratar estas cuestiones tan delicadas. Ha encontrado un tono adecuado que mezcla lirismo con un estilo directo y honesto, evitando caer en el sentimentalismo o en la autocompasión. La fuerza de este texto radica en su capacidad de ir más allá de lo autobiográfico, convirtiéndose en un análisis de las dinámicas sociales y familiares.
Un enfoque sociobiográfico
El libro se destaca en el ámbito de los textos sociobiográficos, en la tradición de escritores como Didier Eribon, Annie Ernaux y Édouard Louis. Estas obras utilizan experiencias personales no para enfocarse en el ego, sino para examinar detalladamente aspectos sociales, cuestiones de género y la complejidad de las relaciones familiares. En este sentido, el trabajo de Santoro aporta una perspectiva valiosa, haciendo eco de sus reflexiones sobre el duelo, así como de la dualidad de ser madre e hija.

















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