Sociedad

De “engañapichanga” a “berreta”: el trasfondo de los modismos argentinos

0

El nuevo ensayo de Oscar Conde sobre el habla argentina

El filólogo Oscar Conde presenta su más reciente obra titulada Lenguaje argento: Historia e identidad del habla argentina, un ensayo publicado por la editorial Taurus que examina la evolución histórica y el origen de los términos y modismos más comunes en Argentina. El libro será lanzado este jueves 10 de septiembre a las 18 horas en la Academia Argentina de Letras, situada en Sánchez de Bustamante 2663, CABA, y contará con la presencia de las lingüistas Andrea Bohrn, Leonor Acuña y Andreína Adelstein.

Un análisis exhaustivo del léxico popular argentino

La obra se estructura en tres bloques principales, titulados “Las palabras que estaban”, “Las palabras que nos trajeron” y “Las palabras que inventamos”, en los cuales se reconstruye la formación del léxico popular de Argentina desde el siglo XIX hasta la actualidad. A lo largo de este recorrido, se evalúa la influencia de las corrientes migratorias europeas, el impacto de los lenguajes originarios y las transformaciones cotidianas del lunfardo.

Etimologías sorprendentes

Entre las etimologías analizadas, resuena el término engañapichanga, que es una derivación de pichanga, la cual se utilizaba para referirse al vino que no completaba su proceso de fermentación. Con el tiempo, esta palabra comenzó a referirse a cualquier artimaña o elemento que engaña por su apariencia. Por otro lado, el término berreta tiene sus raíces en berretín, que originalmente se refería a un objeto falsificado antes de adquirir el sentido de obsesión o capricho, siendo esta última interpretación vinculada a la palabra genovés berettin, que se traduce como gorrito.

Adaptaciones lingüísticas y eufemismos

Otros modismos populares muestran adaptaciones fonéticas o giros del vesre. Por ejemplo, piscuí, que designa a una persona ingenua, proviene de la alteración de la palabra picuí, que se refiere a una especie de paloma pequeña. Asimismo, términos como zarparse y zarpado surgen de la inversión silábica de pasarse, donde la forma con zeta es considerada un error derivado de una creencia errónea relacionada con el acto de zarpar.

El eufemismo hacerse percha nace como un juego de palabras para evitar la expresión “hacerse pelota”. En cuanto a la conocida metáfora andar como bola sin manija, hace referencia directamente a las boleadoras utilizadas en el campo. En estos instrumentos, la esfera de menor tamaño era llamada manija y servía para proporcionar impulso; la bola perdida, que carecía de este elemento, resultaba complicada de manejar y con frecuencia se extraviaba cuando se lanzaba, reflejando así la desorientación.

Desenmascarando mitos sobre la marginalidad

El estudio etimológico también profundiza en expresiones de gran relevancia social a menudo envueltas en mitos. Por ejemplo, el término atorrante ha sido erróneamente asociado durante mucho tiempo con los indigentes que se asentaban en caños de desagüe que supuestamente llevaban la marca A. Torrent o A. Torrant. Sin embargo, en 1995, el investigador Ricardo Ostuni reflotó los archivos de la empresa de aguas corrientes y descubrió que no existía tal firma en los registros oficiales de materiales de la ciudad.

En realidad, atorrante proviene del verbo castellano atorrar, que significa estar inactivo o dormir, y se relaciona con el dialecto canario. Documentos históricos muestran que este verbo apareció en registros del habla de ladrones en 1879, y el sustantivo fue utilizado por primera vez en octubre de 1881 en un artículo del diario La Patria Argentina, escrito por Eduardo Gutiérrez. Con el tiempo, el uso de la palabra evolucionó de referirse a la indigencia a capturar significados de informalidad, hasta adquirir un matiz afectivo relacionado con la picardía o el encanto personal, que fue popularizado por el compositor Cacho Castaña.

Del cómic a la cultura de la celebridad

Por último, el término cholulo tiene un trasfondo en la cultura popular del siglo XX. Esta palabra proviene de la historieta Cholula, loca por los astros, creada en 1958 para la revista Canal TV, con guion de Juan Ángel Sagrera y dibujos de Toño Gallo. La historia se inspiró en Adela Montes, una joven entusiasta de las radionovelas que fundó en las décadas de 1940 el club Cazadoras Argentinas de Autógrafos y luego se dedicó al periodismo de espectáculos. Los creadores de la tira adaptaron el apodo de una de sus compañeras, conocida como Chola. El impacto del personaje fue tal que a inicios de los años sesenta, la actriz Lili Gen lo interpretó en Radio Splendid. La popularidad del programa radial permitió que la palabra entrara al lenguaje cotidiano, inicialmente refiriéndose a quienes buscaban autógrafos de celebridades, y luego extendiéndose a describir comportamientos asociados con la frivolidad y el deseo de estar cerca de figuras públicas.

Reflexionando sobre la gratitud: Un proverbio chino significativo

Previous article

Desplome de acciones y bonos argentinos tras caída en Wall Street

Next article

You may also like

Comments

Comments are closed.

More in Sociedad