Sociedad

Aumenta el número de mujeres argentinas que dan a luz intoxicadas y de bebés con síndrome de abstinencia

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Aumento alarmante en el consumo de sustancias durante la gestación

El creciente consumo de alcohol, tabaco, cannabis, cocaína, pasta base, inhalantes y drogas sintéticas está produciendo efectos significativos en la salud maternal e infantil en Argentina. Este problema, cada vez más perceptible en las guardias de los hospitales y en los servicios de neonatología, ha llevado a la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) a manifestar su preocupación.

Preocupaciones sobre el consumo durante el embarazo

Según la SAP, existe un aumento notable en el consumo de sustancias durante la gestación y la lactancia, lo cual exige mejores métodos de detección durante los controles prenatales. María Noelia Nieves, secretaria del Comité de Estudios Fetoneonatales (Cefen) de la SAP, afirmó: “El desafío que tenemos por delante es lograr que las personas gestantes puedan hablar de estos consumos sin miedo ni culpa”. Esto, argumenta, facilitará la detección temprana de situaciones de riesgo y la intervención necesaria.

Estadísticas alarmantes y el reto del estigma

Los profesionales de la salud han señalado que a menudo las encuestas subestiman el consumo real de sustancias entre las embarazadas, comparadas con métodos biológicos de detección. En el área metropolitana de Buenos Aires, se ha detectado un consumo que varía entre un 8% y un 15% entre las embarazadas atendidas, según estos métodos.

El miedo al juicio social y las posibles repercusiones legales contribuyen a que muchas mujeres no revelen sus hábitos de consumo durante los controles médicos, como indicó el equipo de SAP.

Realidad en los hospitales y provincias

El seguimiento sobre este fenómeno es irregular en el país; hay provincias que han comenzado a recopilar datos, pero en muchas otras se prefieren no divulgar estadísticas. Sin embargo, profesionales de distintas localidades han empezado a documentar este problema, como el caso específico de dos hospitales en el conurbano bonaerense que presentaron sus hallazgos en un congreso provincial de salud.

En el Hospital Erill de Escobar, se estimó que un 35% de las embarazadas tenía consumos problemáticos, en su mayoría de alcohol, tabaco y cocaína. En un informe del Hospital Héroes de Malvinas, se reveló que entre enero de 2024 y marzo de 2025, hubo un aumento en la detección de drogas ilícitas en recién nacidos, con 1,3 casos por cada 100 recién nacidos.

Preocupación por la salud infantil

En Mendoza, se ha implementado desde marzo un control de detección de drogas en todas las embarazadas internadas, revelando que más del 10% presentan consumos problemáticos. Esto contribuye a que casi el 20% de los recién nacidos tenga resultados positivos por tóxicos, un hecho que también afecta las cifras de mortalidad infantil, advirtió Natalia Courtis, directora de Maternidad e Infancias del Ministerio de Salud y Deportes provincial.

La voz de las abuelas y la creciente preocupación social

El incremento de estos casos ha alarmado a muchas familias. Sandra Nowik, abuela de dos niños que nacieron con sindrome de abstinencia, ha compartido su experiencia sobre la lucha por la salud de sus nietos. “Hay que ver cómo hacer con la anticoncepción en esos casos porque, estando en consumo, no están en condiciones de cuidarse”, explica. Su testimonio es una representación del problema de salud pública que se ha agudizado en muchos barrios del país.

Hoy en día, muchas abuelas enfrentan la responsabilidad de criar a sus nietos mientras sus propias hijas lidian con problemas de adicciones. Monzón, fundadora de una red de apoyo, destaca: “Las mujeres están mucho más involucradas en el consumo y quedan embarazadas. Vemos cómo nacen bebés con síndrome de abstinencia.” Esta situación refleja una problemática que se ha intensificado en diversas regiones del país.

Intervenciones necesarias y oportunidades de detección

Los expertos coinciden en que el embarazo representa una oportunidad única para la intervención sanitaria, dado que muchas mujeres tienen acceso al sistema de salud durante este periodo. Según la SAP, “prácticamente todas las drogas de consumo frecuente pueden atravesar la placenta y alcanzar al feto en desarrollo”. Además, la importancia de abordar este fenómeno desde un enfoque que evite el estigma es crucial para brindar la atención necesaria.

En Mendoza, se ha establecido un control universal en las maternidades, ya que los médicos concuerdan que el uso de sustancias tóxicas durante el embarazo ha aumentado, que la población en edad reproductiva es particularmente vulnerable y se requiere de un diagnóstico temprano para prevenir el sindrome de abstinencia.

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