Un análisis sobre los algoritmos en redes sociales
Un recent study basado en 56 entrevistas en profundidad realizadas en Argentina ha demostrado que un mayor conocimiento sobre los algoritmos de las redes sociales no implica automáticamente un mayor control ni una mejora en el bienestar de sus usuarios. La investigación, titulada “Everyday Scrolling: Algorithmic Awareness and Audience Tactics”, fue publicada el pasado miércoles en el International Journal of Communication y llevada a cabo por Brenda Focas, investigadora de la Universidad Nacional de San Martín y del Conicet, junto con Eugenia Mitchelstein de la Universidad de San Andrés.
Las autoras argumentan que la comprensión de cómo funcionan estos algoritmos conlleva a experiencias ambivalentes, tales como la saturación cognitiva y la personalización forzada, lo que puede llevar al abandono estratégico de las plataformas.
Cómo entienden los usuarios los algoritmos
El estudio parte de una inquietud común en la investigación sobre comunicación digital: ¿qué comprenden realmente los usuarios sobre los algoritmos que determinan qué contenido aparece en sus dispositivos? En la introducción del artículo, Focas y Mitchelstein señalan que estos algoritmos juegan un papel crucial en la selección, jerarquización y difusión de noticias y entretenimiento en el mundo digital de hoy.
Las autoras han desarrollado un marco teórico que entrelaza la teoría de las tácticas cotidianas de Michel de Certeau con el concepto de domesticación tecnológica de Roger Silverstone.
Diferentes niveles de comprensión sobre algoritmos
Un hallazgo destacado del estudio es que, si bien todos los entrevistados reconocieron el término “algoritmo”, mostraron niveles de comprensión muy dispares. Focas y Mitchelstein sugieren entender esta variabilidad como un continuo que abarca desde percepciones intuitivas hasta entendimientos técnicos elaborados. En el extremo intuitivo se encuentra Rosita, una coordinadora comunitaria de 63 años, quien expresa: “No sé qué son… pero si ves algo, luego te llega más contenido relacionado”. En contraste, Ignacio, un ingeniero agrónomo de 38 años, explica el mecanismo con terminología técnica: “Es una secuencia de datos de la cual se puede extraer una estadística y predecir una probabilidad supuesta de que algo ocurra”.
Entre aquellos con comprensión limitada, es común la sospecha de que sus teléfonos los están escuchando. La abogada Violeta, de 54 años, comparte: “Hablamos porque vi unas remeras y voy a comprar zapatillas Adidas… y entonces el teléfono comienza a enviarme promociones de Adidas. No sé si eso tiene que ver con un algoritmo o porque el teléfono escucha. Para mí, es un misterio”. Mariano, un psicólogo de 48 años, se refiere a esta creencia como “una especie de paranoia… estoy conversando contigo y luego aparece en Facebook”.
Tácticas de los usuarios ante los algoritmos
El estudio ha identificado dos principales repertorios de tácticas que emplean los usuarios: uno curatorial, que busca negociar dentro del sistema, y otro de evasión, que busca abandonarlo. Aquellos con un entendimiento más profundo tienden a utilizar herramientas en las aplicaciones para ajustar lo que visualizan. Yamil, estudiante de publicidad, menciona que usa funciones como “no me interesa esta publicación” para evitar spoilers. Por su parte, Lalo, quien trabaja en marketing, comparte una experiencia similar: “A veces veo publicaciones que no soporto y selecciono ‘no me interesa'”.
Otros usuarios optan por silenciar temas enteros. Azul, economista de 22 años, explica: “Puedes manejar lo que ves y lees… silencio palabras como Cristina [la expresidenta Fernández de Kirchner], elijo ignorar esas noticias… es como vivir en tu propia burbuja si así lo deseas”. Leo, un estudiante de 25 años y aficionado de Boca, aplica la misma estrategia respecto a su equipo: “Recibí un tuit de River. Fui a las opciones y seleccioné ‘no me interesa este tuit'”. Algunos, como Zoe, de 18 años, entrenan el algoritmo para que les muestre más de lo que les interesa buscando y dándole “me gusta” a contenidos específicos.
Retiro y desconexión de las redes sociales
En el otro extremo, el estudio destaca el repertorio de retiro, que aparece tanto entre los usuarios con conciencia intuitiva como entre los más sofisticados. Juana, una fotógrafa de 37 años, describe cómo se desconecta cuando se siente abrumada: “Escucho música, como jazz, y me desconecto por unos días”. Alejandra, editora de 25 años, cierra aplicaciones porque dice: “Ya no quiero ver ciertas cosas; el algoritmo no funciona, lo que antes no notaba ahora es obvio”. Inclusivo, aquellos con un entendimiento técnico avanzado también deciden eliminar aplicaciones. Matías, estudiante de economía de 20 años, explica: “Lo borré por un motivo personal y nunca quise volver a Instagram, TikTok, o Snapchat”.


















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