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Al Rankin, especialista en comportamiento canino: “Los perros perciben nuestro nerviosismo de manera sutil”

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La percepción canina del estrés humano

Un perro puede detectar cuando su dueño se siente nervioso incluso si este intenta actuar con total normalidad. No es necesario llorar, alzar la voz o moverse de forma extraña. Una posible explicación radica en el olor que emite el cuerpo humano en situaciones de estrés.

Al Rankin, consultor en comportamiento canino, señala que el excepcional olfato de los perros es crucial para identificar cambios en el estado emocional de las personas. “Hay muchas razones que explican por qué los niveles de estrés de los perros se correlacionan con los de sus dueños; aún no se conocen todas por completo”, explica.

Cambios fisiológicos y su detección

Entre las razones, destaca la capacidad de los perros para detectar cambios químicos relacionados con nuestra activación fisiológica. Cuando una persona está estresada, se producen transformaciones en el cuerpo: se altera el ritmo cardíaco, se activan sistemas hormonales y cambia la composición del sudor y el aliento. Estudios previos evidenciaron que perros entrenados pueden diferenciar las muestras de personas que se encuentran relajadas de aquellas que han atravesado situaciones estresantes.

Estudio sobre la visita al veterinario

La conexión entre dueños y mascotas puede ser aún más profunda. Un estudio realizado por investigadores de la Queen’s University Belfast analizó el impacto de las visitas a una clínica veterinaria, circunstancia que puede crear tensión tanto para el dueño como para el perro. Participaron 28 perros, con edades de entre uno y 17 años, junto a sus propietarios, todos ellos equipados con monitores de frecuencia cardíaca para medir la activación fisiológica durante la visita.

Los investigadores hallaron que los cambios en la frecuencia cardíaca de los dueños estaban significativamente relacionados con los cambios en sus perros. Para profundizar en esta relación, la mitad de los propietarios realizó ejercicios de respiración y meditación para reducir su estrés, mientras que la otra mitad participó en una prueba que buscaba provocar una activación moderada.

El contagio emocional y la adaptación canina

Los resultados confirmaron que el estado emocional de una persona puede servir como una señal importante para su perro. Los autores del estudio plantearon que los cambios en el estrés humano podrían influir rápidamente en ciertos indicadores fisiológicos caninos. Este fenómeno se conoce como contagio emocional, donde el estado emocional de un individuo afecta a otro.

En el caso de los perros, la convivencia prolongada potencia aún más esta sensibilidad. Un perro que ha estado años con su dueño reconoce su olor habitual, sus movimientos, horarios y hasta sutilezas en su comportamiento. Por eso, las modificaciones en el entorno son detectadas a través de múltiples pistas, siendo el olfato una de las más poderosas.

Los hallazgos también indicaron que la frecuencia cardíaca de los perros disminuía con el tiempo a medida que se adaptaban al nuevo entorno. La veterinaria Aoife Byrne, responsable de la investigación, sugiere que este dato debería motivar a los veterinarios a evitar las consultas apresuradas, permitiendo unos minutos de adaptación antes de iniciar un examen para así reducir el estrés y obtener mediciones fisiológicas más precisas.

Los expertos también aconsejan prestar atención a las señales de estrés canino. Indicadores como jadear sin relación con el calor o el ejercicio, lamerse los labios repetidamente, estar inquieto o mostrar dificultades para descansar pueden indicar que el perro atraviesa una situación incómoda.

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