La caballa y su valor nutricional
La caballa es reconocida por ser uno de los pescados más nutritivos y a la vez, de los más económicos en el mercado. Este pez, que vive en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, se destaca por ser una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, así como por contener grasas saludables, vitaminas y minerales como yodo, selenio y cobre.
Según la health coach experta en inflamación, Yael Hasbani, los nutrientes presentes en la caballa favorecen la salud cardiovascular, el sistema inmunológico, los huesos y el sistema nervioso.
Características del pez caballa
La caballa pertenece a la familia de los escómbridos, que son peces medianos, con cuerpos alargados y hocicos puntiagudos. Su presencia en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo es notable, siendo objeto de intensa pesca.
Se identifica fácilmente por su dorso verde azulado con bandas negras y su abdomen blanco. Este pez puede medir entre 25 y 45 centímetros, y algunos ejemplares pueden pesar hasta 4 kilos. Su carne es apreciada a nivel internacional y es una de las especies más pescadas.
Principales productores y formas de consumo
Los países que más producen y exportan caballa incluyen a Dinamarca, Países Bajos, Japón, China y Noruega, según información de World Integrated Trade Solution (WITS).
La mejor manera de consumir caballa es fresca, aunque no siempre es fácil encontrarla en su forma más pura en Argentina. Hasbani sugiere prepararla en papillote, envolviéndola en papel aluminio o a la plancha. Si se opta por el formato enlatado, se recomienda elegir opciones que contengan la caballa en su jugo natural o en aceite de oliva, es conveniente escurrir el exceso de líquido antes de usarla en sándwiches, ensaladas o tartas.
Beneficios y propiedades de la caballa
A pesar de que en Argentina el consumo de caballa no es tan habitual como el del atún, Hasbani enfatiza que es un pescado que debería ser más conocido. Esto se debe a su alto contenido de ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico (EPA), tipos esenciales de ácidos grasos omega-3 que ayudan a reducir la inflamación y proteger la salud del corazón y del cerebro.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda consumir al menos dos porciones de pescado graso, como la caballa, cada semana. Estudios han demostrado que aquellas personas que incluyen este pescado en su dieta tienen una presión arterial más baja y niveles menores de colesterol en sangre.
La caballa también es rica en vitamina D, crucial para la salud ósea, ya que mejora la absorción de calcio. Junto a ella, este pescado aporta otros minerales como cobre y selenio, que son esenciales para mantener una adecuada densidad ósea.
Además, 150 gramos de caballa proveen entre 28-30 gramos de proteína, esenciales para la formación, reparación y mantenimiento de tejidos en el cuerpo, como músculos y órganos. Varios estudios indican que la ingesta de pescados grasos está vinculada con una mejor función cognitiva y puede ayudar a preservar la memoria durante el envejecimiento.
En relación a ello, la Fundación Española de la Nutrición (FEN) destaca que la caballa también es una fuente de riboflavina (vitamina B2), que contribuye al correcto funcionamiento del sistema nervioso.



















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