Aventura y belleza en el escenario
‘Alice’s Adventures in Wonderland‘ es un ballet estructurado en dos actos, inspirado en la célebre novela infantil de Lewis Carroll del año 1865. La coreografía fue creada por Christopher Wheeldon, la música compuesta por Joby Talbot, y la dramaturgia estuvo a cargo de Nicholas Wright. El diseño de escenografía y vestuario es de Bob Crowley, mientras que Natasha Katz se encargó del diseño de iluminación, y Andrew Bruce del sonido. Las proyecciones fueron realizadas por Jon Driscoll y Gemma Carrington. Esta producción está a cargo del Ballet Estable del Teatro Colón, dirigido por Julio Bocca y bajo la dirección musical de David Briskin, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, en colaboración con The Royal Danish Ballet y The Royal Swedish Ballet.
Una historia que perdura
El espectáculo nos invita a embarcarnos en una experiencia que, a pesar de estar basada en una historia reconocida que data de más de 160 años, presenta un enfoque moderno y contemporáneo. La trama gira en torno a Alicia, quien sin recibir invitación alguna, se adentra en mágicos escenarios con la curiosidad de una niña y el espíritu rebelde de una adolescente. Su viaje está lleno de personajes fascinantes que dan vida al mundo de maravillas de Carroll, lo que permite un despliegue artístico notable.
La magia en escena
Desde su estreno en 2011 por el Royal Ballet de Londres, esta obra ha recorrido múltiples países y ahora, por fin, encuentra su camino hacia el público argentino. Aunque la producción llegó lista y formada gracias a los ballets reales de Suecia y Dinamarca, la adaptación a las exigencias del Teatro Colón es un desafío considerable que cada detalle diseñado por Wheeldon y Talbot cumple de manera admirable. Así, el vestuario, la iluminación y la escenografía se integran perfectamente con la impresionante actuación de la orquesta, que acompaña la partitura de Talbot, la cual evoca una atmósfera de aventura y romance.
Actuaciones destacadas
El Ballet Estable del Teatro Colón brilla en esta odisea con 55 intérpretes en escena, que incluye una variedad de roles solistas, además de una colaboración con estudiantes del ISATC que participan en diversas danzas. La interpretación de Caterina Stutz como una Alicia inquieta y participativa se complementa con Facundo Luqui, y ambos transmiten ternura en su travesía. Juan Pablo Ledo asume la dualidad del escritor Lewis Carroll y el nervioso Conejo Blanco.
El impacto musical
La partitura de Joby Talbot establece una variedad de atmósferas en el relato, incorporando sonidos únicos desde un palco, que ofrecen efectos especiales que enriquecen la experiencia. La orquesta destaca por su precisión y habilidad, aportando al encanto de cada escena. Federico Fernández, como el Rey de Corazones, y Emanuel Abruzzo, en un rol drag, aportan carisma a la función, mientras que Natalia Pelayo se roba el show como la temida Reina de Corazones, capturando la atención del público con su despliegue actoral.
Un espectáculo completo
La magia del Gato de Cheshire se representa creativamente a través de ocho intérpretes que incorporan técnicas de teatro negro en su actuación. Cada elemento del ballet se encuentra en su lugar, formando una obra coherente y técnicamente impresionante. Esta ceremonia del té y la creatividad que se despliega sobre el escenario hacen que el público disfrute de una experiencia memorable.
Prepárense para disfrutar al máximo de esta aventura, ¡con una taza llena de alegría!




















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