Retrato icónico de Kate Moss
La nueva película Moss & Freud explora el proceso creativo detrás del emblemático retrato de Kate Moss desnuda y embarazada, pintado en 2002 por Lucian Freud. Esta obra, que representa una curiosa amistad entre el reconocido pintor y la supermodelo, alcanzó posteriormente un precio de venta superior a los 5,2 millones de dólares en Christie’s de Londres, convirtiéndose en una de las sumas más altas jamás pagadas por un retrato de Freud.
Relación inesperada
El film centra su narrativa en la sorprendente relación entre un artista reacio a retratar a celebridades y una figura prominente del mundo de la moda británica. De hecho, Freud había declinado retratar a la princesa Diana, pero decidió hacer una excepción con Moss.
Sobre el director y la historia
James Lucas, director y guionista británico, reconocido por su cortometraje ganador del Oscar The Phone Call, se sintió atraído por la intrigante historia de esta pareja artística desde principios de los años 2000, cuando formaba parte de la escena del este de Londres.
Lucas comparte: “Yo estaba simplemente como: ‘guau’. ¿De qué hablan estos dos titanes del arte y la moda durante sesiones de horas?”. Ocurriendo en el estudio de Freud, se presenta una conexión personal inicial entre el pintor y la modelo, en un encuentro en la National Gallery de Londres, frente a la obra Diana y Acteón de Tiziano, donde intercambian impresiones sobre la sensualidad del arte.
Un proceso creativo entre fricción y cercanía
A lo largo de los meses, Moss visita el estudio del pintor hasta siete veces a la semana, desde las 19h hasta las 2h. Su relación avanza en un ambiente de cercanía pero también de tensión, con reprimendas por llegadas tardías y la invitación de Moss a consumir opio.
La película también retrata sus dilemas personales, donde Freud evoca recuerdos de su segunda esposa, Caroline Blackwood, y su deseo de mejorar su relación con su hija, Bella Freud, interpretada por Jasmine Blackborow.
Un retrato que trasciende lo físico
Lucas se basó en testimonios directos, incluyendo la perspectiva de Kate Moss, quien se desempeña como productora ejecutiva del filme, así como en las experiencias de David Dawson, amigo y asistente de Freud durante dos décadas. Dawson también aportó su talento al film, pintando los planos diagonales en las esquinas de Naked Portrait y ocupando el lugar de Freud en los primeros planos.
El director señala que el ensayo Some Thoughts on Painting, publicado en 1954, proporciona valiosa información sobre el proceso creativo de Freud, resaltando su relevancia en el panorama del arte británico contemporáneo. La obra tardía de Freud, como su retrato de la reina Isabel II en 2001, ofrece un realismo penetrante, mientras que su estilo retrata una fuerte presencia física y psicológica.
Reflejos de una vida cambiada
En Naked Portrait, la figura esbelta de Moss es capturada con un nuevo contexto corporal, reflejando su embarazo de manera tanto material como lumínica. La artista enfrenta sus propias emociones al ver el retrato final, una experiencia poco habitual para ella. Según Lucas, “ella es una persona distinta” en ese momento, marcada por la maternidad tras el nacimiento de su hija, Lila Moss, con Jefferson Hack.
El director admite que la obra puede no ser la mejor de Freud; sin embargo, subraya su efecto profundo. “Es capaz de penetrar en el alma, no solo por su técnica, sino por su modo de trabajar, que implica sesiones largas y lentas”, resalta. La película deja entrever, a partir de la perspectiva de Moss, un panel complejo sobre su historia compartida.
Una conexión compleja
Lucas caracteriza la relación entre el artista y el modelo como “materia oscura”, una conexión íntima y a menudo extractiva, cuya verdadera naturaleza es difícil de desentrañar.
El mundo del arte perdió a Freud en 2011, a la edad de 88 años.




















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