Juicio por la muerte de Diego Maradona
Leopoldo Luque, el neurocirujano de 45 años, volvió a declarar este martes en el segundo juicio relacionado con la muerte de Diego Armando Maradona, quien tenía 60 años al fallecer. En su testimonio, Luque negó haber asumido el rol de médico clínico del ex futbolista y afirmó que había sido “claro, contundente y explícito” al informar a la familia sobre su papel como neurocirujano.
Detalles de la declaración
Luque se presentó ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón por novena vez en las 21 audiencias que se han llevado a cabo hasta ahora. Su declaración duró apenas 23 minutos y tuvo lugar en el contexto de la internación domiciliaria de Maradona, que ocurrió entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020, la fecha de su fallecimiento. Durante este tiempo, Luque solo respondió a preguntas de su abogado defensor, Francisco Oneto, en presencia de Jana y Dalma Maradona, dos de las hijas del futbolista.
Clarificación de roles
Antes de iniciar su testimonio, el juez Gaig declaró que “en este tribunal no se juzgan personalidades ni estilo de conversaciones, sino hechos”, luego de que Luque anunció que contextualizaría algunas conversaciones de chats y audios presentados anteriormente.
“Como mencioné previamente, yo era el médico de confianza de Diego. Lo acompañaba y ayudaba con cualquier asunto médico que estuviera a mi alcance. Parte de su entorno y la familia me veían como médico de confianza, pero nunca asumí el rol de médico clínico” expresó Luque.
La internación domiciliaria
El neurocirujano explicó su rol durante la internación domiciliaria, que tuvo lugar entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020. “En la reunión del 10 de noviembre con la familia y médicos en la Clínica Olivos, dejé claro y explícito que mi función era la de neurocirujano. El control clínico pertenecía a otro grupo, denominado ‘Chat Tigre’, y el de salud mental a ‘AT Diego’. No tenía autoridad sobre los demás especialistas”, afirmó Luque.
En cuanto a la psiquiatra Agustina Cosachov, Luque comentó que le había indicado el 8 de noviembre que la situación debía tratarse de manera psiquiátrica. “Le dije a Cosachov que debía gestionarlo con el psicólogo Carlos Díaz y que los asuntos clínicos estaban bajo la responsabilidad de la obra social”, añadió. El neurocirujano subrayó que no tomaba decisiones ni ejercía autoridad sobre otras especialidades, y su prioridad fue asegurar que Maradona estuviera bien atendido.
Carga de responsabilidad
Tras la aclaración sobre su rol, Gianinna Maradona mencionó que se necesitaba un médico de cabecera, a lo que Cosachov respondió que Luque debía asumir ese papel. Luque destacó que “el error de Cosachov fue decir que habría un médico clínico. Tres días después, Dalma comentó que Luque era neurocirujano y que había que buscar un médico clínico”, e hizo referencia a un chat para ilustrar su argumento.
Al ser interrogado por Oneto si aceptó ser el médico a cargo durante la internación, Luque respondió: “No, la única aceptación que hice fue que mi función es ser neurocirujano. Fui claro, contundente y explícito”. Además, apuntó a otros dos acusados en el caso: la coordinadora de Swiss Medica, Nancy Forlini, y el médico clínico Pedro Di Spagna.
Instancias finales
Luque cerró su declaración afirmando que “la internación domiciliaria era el único camino posible” y que Maradona estaba lucido y deseaba regresar a su hogar. La audiencia continuó con los testimonios de Sergio Zoppi y Juan Carlos Soto, empleados de seguridad del barrio privado San Andrés, así como de Maximiliano Trimarchi, asistente del abogado Matías Morla.

















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