Sociedad

El innovador sistema que transforma Zárate y combate la pobreza sin dependencias asistenciales

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Transformando Lima y Combatiendo la Pobreza

La localidad de Lima, en el noreste de la provincia de Buenos Aires, se caracteriza por su tránsito incesante de camiones, motos y automóviles. Según el Censo Nacional de 2022, la ciudad alberga a 32.996 habitantes. Su desarrollo ha sido impulsado por un polo energético y diversas obras viales en la región, lo que ha llevado a su reconocimiento como ciudad debido a su crecimiento industrial, residencial y turístico.

A medida que uno se aleja del centro, el paisaje cambia notablemente. Se visualizan barrios de viviendas de clase media baja, con terrenos amplios y calles de tierra. En este contexto destaca Akamasoa Argentina, un proyecto cuyo cambio visual es inmediato: sus viviendas pintadas en colores vibrantes, nombre en el frente, niños jugando y vecinos en constante movimiento. Esta transformación es un eco de la obra del padre Pedro Opeka, reconocido internacionalmente por sus esfuerzos contra la pobreza extrema en Madagascar.

El Proyectos Comunidad y Desarrollo

Iniciado en 2020 por Gastón Vigo Gasparotti, la iniciativa ha madurado, desarrollando una lógica que entrelaza vivienda, trabajo, educación y salud en un solo recinto comunitario. Actualmente, cerca de 110 personas residen en el área, que incluye 18 viviendas ya construidas y habitadas, mientras que cuatro más están en proceso de construcción. En total, el proyecto contempla la edificación de 40 casas que rodearán áreas comunes diseñadas para fortalecer las relaciones vecinales.

Este desarrollo también incluye una escuela, espacios laborales y un hospital en construcción, lo que demuestra un compromiso más allá de simplemente ofrecer viviendas. “Ahora voy”, responde Vigo Gasparotti a una vecina que se acerca con dudas sobre materiales de construcción durante su visita a la comunidad. La interacción con los residentes revela cómo Akamasoa ha evolucionado de un simple proyecto social a un espacio comunitario vital.

Inspiración en Madagascar y el Futuro Educativo

Desde 1989, Opeka ha sacado de la pobreza extrema a más de 30.000 personas en África, y su legado inspira el esfuerzo en Argentina. Gastón comparte que “Pedro hizo en Madagascar una ciudad, nosotros estamos armando una comunidad importante”. Tras su retorno de Madagascar, donde se formó a lado de Opeka, reconoció la importancia de actuar más allá de la asistencia directa.

A medida que la construcción avanza, se establece una escuela que busca atender la creciente necesidad educativa en Lima, cuya población pasó de 10.000 en 2010 a más de 35.000 en 2022, con estimados actuales de 40.000. Vigo Gasparotti subraya la falta de infraestructura educativa en la región y el desafío que enfrentan los niños en contextos de pobreza.

Un Espacio Seguro para Familias

Akamasoa también brinda servicios de acogida para mujeres y familias en situaciones de violencia y emergencia. Vigo explica que es crucial ofrecer un espacio seguro para quienes lo necesitan. Actualmente, hay 50 personas en módulos de acogida, con planean expandirse a 68 unidades. A diferencia de un refugio temporal, este modelo busca proporcionar estabilidad mientras las familias regularizan su situación.

La comunidad no solo ofrece alojamiento, sino también apoyo psicológico, jurídico y talleres. Mercedes Ramírez, de 83 años, es un ejemplo de superación en la comunidad, ya que ha trabajado activamente en la huerta y contribuyó a la construcción de una pequeña capilla.

Educar y Producir: El Futuro de Akamasoa

Junto a la huerta, el invernadero hidropónico es otra fuente de producción y aprendizaje. Este espacio, que fue recuperado por las mujeres de la comunidad, no solo produce alimentos, sino que también enseña habilidades laborales valiosas. El objetivo es incrementar la producción y diversificar los cultivos, incluyendo tomates.

Finalmente, la construcción de viviendas y otras infraestructuras refleja una visión de comunidad. Las casas, organizadas en un diseño circular, fomentan la convivencia entre los vecinos. “Nosotros no queríamos hacer casas más o menos. Si hacíamos viviendas, tenían que ser lugares donde cualquiera estuviera dispuesto a vivir”, concluye Vigo Gasparotti. Tras una vida de trabajo social, su comunidad se presenta como un modelo de inclusión y recuperación frente a adversidades.

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