Economía

El dilema del crecimiento en el segundo semestre de 2026

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Desafíos económicos para el segundo semestre

Desde el año 2016, cuando Mauricio Macri prometió un repunte económico en el “segundo semestre” con la aparición de los “brotes verdes”, el país ha enfrentado una serie de desafíos en su economía. Ahora, en 2026, Javier Milei se encuentra ante la difícil tarea de llevar a la economía hacia un periodo de crecimiento sostenido tras un duro ajuste que ha afectado tanto los salarios como el empleo.

El año comenzó con una dinámica económica débil. Tras un leve rebote en los sectores de la industria y la construcción en marzo, el mes de abril reveló caídas en la producción de automóviles y en los despachos de cemento. En este contexto, las consultoras han comenzado a ajustar sus pronósticos de crecimiento para 2026, estimando un aumento entre el 1% y el 2%, cifras que se encuentran por debajo del 2,8% que había previsto el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en su último informe.

Perspectivas del Gobierno y el sector privado

El optimismo del Gobierno se mantiene. Después de un primer trimestre desfavorable, el Presidente ha afirmado que la economía “empezó a despegar”. Una de las estrategias consiste en atraer inversiones vinculadas a la exportación de materias primas, aprovechando los incentivos fiscales del RIGI, que ahora se ampliará con el SuperRIGI. Sin embargo, el número de proyectos en marcha sigue siendo bajo.

En el primer cuatrimestre, las exportaciones crecieron un 30% interanual, generando un superávit de US$ 2.500 millones. Según FIEL, las ventas al exterior podrían superar los US$ 100.000 millones en 2026 gracias a la subida del petróleo y una mejor cosecha agrícola, lo que permitiría un superávit comercial de US$ 20.000 millones.

Otro de los focos del Gobierno es estimular el crédito privado mediante la disminución de tasas de interés. Este financiamiento fue fundamental para el avance logrado entre 2024 y principios de 2025. Sin embargo, el Banco Central advirtió que la demanda de préstamos se ha mantenido baja y que el nivel de morosidad entre hogares es récord.

Proyecciones y preocupaciones futuras

La incertidumbre sobre los motores del crecimiento persiste. La política económica actual sigue teniendo un sesgo contractual. Los aumentos salariales continúan rezagados en comparación con la inflación y las autoridades han impuesto un tope del 2% mensual a las paritarias. Esto sugiere que la evolución del poder adquisitivo dependerá del inicio de un proceso de desinflación. Aunque se espera que el IPC descienda por debajo del 2% a finales de año, FIEL proyecta una nueva contracción del 5% anual en términos reales, incluso si los salarios registrados aumentan.

La pérdida de 193.000 empleos asalariados en dos años complica la recuperación del empleo, aunque se espera que los ingresos se ajusten ligeramente gracias a las paritarias. La Fundación también prevé que el crecimiento del PIB rondará el 2% en 2026.

El panorama fiscal también es preocupante. Tras el descenso en la recaudación durante abril por noveno mes consecutivo, el Gobierno ha implementado un recorte de gasto de $ 2,5 billones, afectando áreas como educación y salud para mantener el déficit cero. Si no se incrementan los ingresos, se prevé que se realicen ajustes adicionales, lo que obstaculiza las actividades económicas.

Desde JP Morgan, se indicó que una recuperación sólida de ingresos fiscales, como el IVA, es crucial para mantener el equilibrio fiscal, sobre todo mientras la estrategia de consolidación se mueve de controlar el gasto hacia aumentar los ingresos. Según pronósticos, se anticipa una mejora en la segunda mitad de 2026, coincidiendo con una posible reducción en la inflación.

Por su parte, Barclays muestra mayor escepticismo acerca del impacto de las tasas de interés en la actividad económica, dado que el crédito en Argentina es relativamente bajo. En este sentido, se destaca una disparidad entre el auge del consumo de bienes duraderos y el estancamiento del consumo masivo, así como el elevado riesgo de un regreso a políticas macroeconómicas “populistas” en 2027. La situación política se complica cuando una combinación de políticas (consolidación fiscal, liberalización comercial y una moneda fuerte) lleva a un débil desempeño económico no primario, lo que puede resultar en un lento crecimiento de salarios reales y del empleo formal, afectando la popularidad de Milei.

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