Crecimiento del eCommerce en Argentina
El comercio electrónico en Argentina ha demostrado, una vez más, su capacidad para crecer de manera sostenida, incluso en tiempos difíciles. Sin embargo, si se desea que este crecimiento no solo continúe, sino que se incremente y sea más inclusivo, es crucial centrarse en dos dimensiones fundamentales: el ecosistema del comercio y la modernización del sistema tributario.
Motores del desarrollo
Los últimos datos del sector son contundentes; las empresas han identificado que los principales impulsores del comercio electrónico en el país han sido las mejoras en los métodos de pago y el desarrollo de una infraestructura logística moderna y eficiente. Es esencial ofrecer a los consumidores la posibilidad de pagar con cualquier método y garantizar que los productos lleguen en los plazos prometidos.
Un aspecto destacable es la capacidad del eCommerce argentino para adaptarse rápidamente a los cambios. Por ejemplo, el uso de billeteras electrónicas ha incrementado del 8% al 20%, mientras que las entregas realizadas dentro de las 24 horas han pasado del 33% al 37% en el último año.
Desafíos del sistema tributario
Sin embargo, estos avances se ven limitados por una dificultad estructural: el sistema actual del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB). Actualmente, existen 24 regímenes diferentes de este impuesto en Argentina, lo cual es problemático para el comercio electrónico, ya que se aplica en cada etapa de la cadena y no solo sobre el consumo final, generando un efecto cascada que encarece los productos y distorsiona los precios.
El problema va más allá de la carga impositiva; la complejidad del sistema es considerable. El eCommerce opera de manera multijurisdiccional, donde una transacción puede involucrar a varias provincias sin una presencia física definida. Este contexto genera incertidumbre debido a la aplicación del Convenio Multilateral y conceptos como la “presencia digital”, lo que representa una carga administrativa significativa, especialmente para las pymes.
Impacto en la liquidez empresarial
Además, los regímenes de retenciones y percepciones impactan negativamente. Cada transacción digital puede activar varios pagos anticipados del IIBB, lo que resulta en saldos favorables que se acumulan y afectan la liquidez de las empresas. El sistema actual penaliza la formalidad; mientras que las operaciones digitales, que son trazables, están sujetas a estos mecanismos, el efectivo, que es más difícil de controlar, frecuentemente queda fuera.
Esto no solo perjudica a las empresas, sino que también repercute en el estado, el cual pierde eficiencia recaudatoria al desalentar los canales más fiscales.


















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