Un suceso imprevisto a primera hora de la mañana
A las 4:45 de la madrugada de este martes, un sonoro estallido desató la alarma en el barrio de Parque Patricios. Un llamado a la línea de emergencia 911 alertó sobre el colapso de una losa en el estacionamiento subterráneo de un edificio ubicado en Mafalda 907, dentro del complejo habitacional Estación Buenos Aires, adyacente a la cancha del Club Atlético Huracán.
La evacuación fue rápida y se llevó a cabo como medida de prevención; cerca de 200 personas tuvieron que abandonar sus hogares en cuestión de minutos. Según declaraciones de la Policía de la Ciudad, no hubo heridos ni personas atrapadas. El operativo incluyó a varias unidades de Bomberos, personal del SAME, la división K9 y el Grupo Especial de Rescate.
Evaluación posterior al derrumbe
El colapso afectó una sección de la losa del subsuelo, de aproximadamente 50 por 70 metros, que provocó el hundimiento en el área donde se encontraban los vehículos estacionados. Actualmente, se evalúa si hay riesgos estructurales que requieran acciones adicionales.
Con la llegada del día, la escena reveló la magnitud de la situación: edificios de varios pisos con fachada gris y blanca, y la calle cortada con cinta perimetral para establecer un cerco de seguridad. Un vehículo de Bomberos se ubicó en la esquina, mientras la policía aseguraba los accesos y regulaba el tránsito con conos naranjas.
Los vecinos viven un momento de incertidumbre
Un grupo de residentes se aglomeró en la calle, bajo un cielo gris. Familias completas, hombres y mujeres con mochilas y otros enseres, así como mascotas inquietas, esperaban respuestas. Una niña sostenía una mochila escolar mientras otros miraban con ansiedad hacia el edificio, intentando obtener información de las autoridades.
“Se puede caer en cualquier momento”, manifestó un vecino sosteniendo la caja de transporte de su gato. La incertidumbre reinaba en el ambiente, donde nadie sabía cuándo podrían regresar a sus departamentos. Muchos evacuados se reunieron en la calle Montesquieu, frente a una plaza, donde personal de Defensa Civil y Bomberos coordinaban la situación.
La experiencia de los evacuados
Cerca del mediodía, las autoridades permitieron el ingreso de una persona por departamento para retirar objetos esenciales. Cada vecino, con una lista en mano, ingresaba al edificio acompañado por un bombero, mientras los demás esperaban tras la cinta perimetral. La espera era marcada por la frustración y los reclamos, mientras algunos llevaban documentos y otros buscaban ropa y medicinas necesarias.
María Díaz, residente del quinto piso, comentó que se despertó sobresaltada al sentir un fuerte movimiento y, confundida, pensó inicialmente que era el viento o la proximidad de un camión. “Sentí un sacudón, bajé por la escalera y cuando llegué abajo, estaba todo roto”, relató, recordando que nunca había vivido algo similar en el edificio que habita desde hace dos o tres años.
Otro vecino, Fernando Álvarez, fue despertado por los ladridos de su perro y los gritos de evacuación. Este residente expresó que aunque sabían que el edificio no sería habitable durante un tiempo indeterminado, no tenían claridad sobre cuál sería ese plazo ni dónde se quedarían durante ese tiempo.
Impacto del colapso en la comunidad
El complejo Estación Buenos Aires fue creado por el Gobierno nacional a través del plan ProCreAr. La construcción fue licitada bajo la administración de Cristina Fernández de Kirchner y las viviendas fueron entregadas a partir de 2021. A medida que las evaluaciones estructurales continúan en Mafalda 907, el barrio está prácticamente en pausa: calles cerradas, vehículos de emergencia y vecinos mirando hacia sus hogares, inseguros sobre cuándo podrán volver.
Mientras algunos vecinos debían dejar comida y agua para sus mascotas, María, quien reside en una de las torres no afectadas, mencionó que la decisión de evacuar a todos los edificios fue por precaución debido a la similitud en la estructura y condiciones de las construcciones. “Nos dijeron que era por prevención, sin mencionar un peligro concreto”, explicó.
A medida que avanzan las horas, los residentes continúan esperando respuestas precisas sobre el futuro de sus hogares. La incertidumbre se siente en el aire y las emociones son palpables entre quienes tienen miedo de perder su hogar, mientras se organizan y esperan ser atendidos por los servicios de emergencia.


















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