Regreso a las aulas en medio de la inestabilidad
Cuando el reloj marcaba las 7:45 de la mañana, Azucena Pereira llevó a sus dos hijos, de 6 y 10 años, a una escuela privada en El Cafetal, una urbanización de clase media en el suroeste de Caracas. “No nos hemos recuperado del todo, pero estamos felices de volver a la escuela para que los niños estudien y no pierdan ni un día de clases”, comentó Azucena, eludiendo mencionar la crisis política que atraviesa el país, ya que hablar sobre Nicolás Maduro actualmente está prohibido bajo un decreto de Estado de Conmoción Exterior que penaliza con prisión a quienes apoyen la intervención militar de Estados Unidos y celebren la caída del exmandatario.
La reanudación de clases y la respuesta del régimen
El ministro de Educación del gobierno chavista, Héctor Rodríguez, había ordenado el reinicio de las clases el 12 de enero para regresar a la normalidad. Sin embargo, en su comunicado, también hizo mención a un reciente ataque explosivo, atribuido al gobierno de Donald Trump, que ocurrió el pasado 3 de enero.
Este reciente sábado será recordado en la historia del país por la captura y extracción de Maduro por parte de EE.UU. Luego de una semana de enfrentamientos violentos durante las festividades navideñas, los venezolanos despertaron tras un bombardero que devastó varias instalaciones militares y policiales en Caracas, dejando un saldo trágico de más de 100 soldados venezolanos y 32 agentes cubanos fallecidos.
Un cambio incierto
Tras la intervención militar de EE.UU. y el control sobre las exportaciones de petróleo venezolano, el régimen liderado por Delcy Rodríguez se comunica mediante comunicados que cuestionan las agresiones estadounidenses, pidiendo la liberación de Maduro y su regreso, así como informando sobre las actividades gubernamentales.
La censura se ha intensificado, y nunca antes los organismos públicos y ministerios habían emitido una cantidad tan considerable de comunicados, saturando redes sociales y limitando la libertad de expresión. Cada pronunciamiento del gobierno estadounidense desencadena una respuesta del régimen; por ejemplo, ante la advertencia de EE.UU. de que los estadounidenses no deben viajar a Venezuela, la Cancillería Venezolana afirmó que “todo en Venezuela está normal y en calma”.
Mientras tanto, un mesero de un restaurante en la Avenida Francisco de Miranda expresó su felicidad: “Todos pero todos estamos contentos con lo que ha ocurrido. Esperamos un cambio pronto y que esto se reactive”, afirmó entre gestos de aprobación de los clientes cercanos.
Expectativas y temores
Un relojero de 78 años, que prefirió mantenerse en el anonimato, manifestó: “Tenemos muchas expectativas. Debemos tener paciencia porque el chavismo continúa en el poder. Hay que ver cómo se mueven las nuevas autoridades para saber el rumbo que tomará el país. Tenemos la esperanza de que vamos a mejorar, vamos poco a poco”.
Sin embargo, la incertidumbre persiste. Con la reciente caída de Maduro, nadie parece saber qué sucederá a continuación. Aunque el chavismo aparenta unidad, esa cohesión es frágil. En la cúpula se encuentran los hermanos Rodríguez, con Delcy al frente del Ejecutivo y Jorge en el Legislativo. Su tono, antes agresivo, se ha moderado, mientras que Diosdado Cabello, número dos del poder, continúa su programa “Con el mazo dando” sin suavizar su discurso.
La situación de los presos políticos
Marta Gabriela, de 60 años, que tiene un sobrino entre los aproximadamente 1.000 presos políticos en Venezuela, permanece en vigilia frente al centro penitenciario de El Rodeo I, presionando para que liberen a su familiar. Aunque el régimen ha prometido excarcelar a un número considerable de presos políticos, hasta el momento solo ha liberado a unos 45, de los 141 anunciados. El director del Foro Penal, Alfredo Romero, aboga por una amnistía general y la liberación sin condiciones de todos los presos políticos.
Afuera de prisión, a los venezolanos se les prohíbe celebrar la captura de Maduro, pero discretamente, algunos han celebrado la noticia. En el extranjero, la diáspora de más de ocho millones de venezolanos ha festejado en ciudades como Madrid, Buenos Aires, Bogotá, Miami, Lima, Santiago de Chile y Nueva York.
Impacto económico y control petrolero
En el ámbito económico, Marta Gabriela expresó su preocupación por los incrementos de precios. “Todas las semanas aumentan los precios, pero no los sueldos”, lamentó. Su pensión se ha visto drásticamente reducida, de 0,40 a 0,20 dólares, lo cual es insuficiente para adquirir lo más básico.
Además, Trump ha tomado control de la industria petrolera nacional, prometiendo inversiones de más de 100.000 millones de dólares para recuperar a PDVSA. Este anuncio ha frenado, al menos temporalmente, la inflación, que ya había alcanzado un incremento superior al 500% el año anterior. La cotización oficial del dólar ha mostrado una desaceleración en el Banco Central de Venezuela.


















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