El Estudio de la Universidad de Minnesota
Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Minnesota ha puesto de relieve un aspecto interesante relacionado con las personas que tienden a ser desordenadas.
Aceptación del Desorden
Como terapeuta que comparte consejos sobre el hogar para quienes enfrentan dificultades con el desorden, he observado un fenómeno peculiar. Cada vez que publico videos que muestran mi casa, donde la ropa limpia se amontona en cestos y un cubos de basura grande rueda por la cocina, los comentarios están llenos de críticas sobre mi falta de organización. Sin embargo, en mi bandeja de entrada personal, recibo mensajes de apoyo y agradecimiento. Las personas me expresan su alivio al saber que no están solas en su lucha contra el desorden.
“¿Me estás diciendo que no soy una persona horrible y que no me estoy inventando excusas?”, es una de las tantas reacciones que recibo. “Acabo de encontrarte y ya estoy llorando de alivio porque no soy la única”, comenta otro.
Un Cambio de Perspectiva
Durante años, compartí la creencia de que una persona exitosa debía vivir en un hogar impecable, como los modelos perfectos que muestran los diseñadores de interiores, con camas hechas y todo en su lugar. Sin embargo, hace aproximadamente cuatro años, decidí aceptar la realidad de mi casa: soy desordenada.
El desorden no debería ser visto como un problema a evitar, sino como algo a celebrar. En nuestra cultura, a menudo se considera que el desorden es sinónimo de pereza, y eso debe cambiar. Desde hace tiempo, promuevo la idea de que ser desordenado no indica un fallo moral.
La Ciencia Respaldando el Desorden
Investigaciones han demostrado que el desorden puede estar vinculado a un funcionamiento cerebral distinto, como en el caso de quienes padecen TDAH, cuyos centros de administración ejecutiva funcionan de manera diferente a los cerebros típicos. Esto no solo puede provocar desorden, sino también fomentar un pensamiento divergente y una gran creatividad.
Un intrigante experimento de la Universidad de Minnesota comparó a estudiantes trabajando en espacios desordenados y ordenados, pidiéndoles que pensaran en nuevos usos para pelotas de ping-pong. Los resultados mostraron que los estudiantes en entornos desordenados no solo generaron la misma cantidad de ideas, sino que estas fueron evaluadas como más creativas por jueces externos.
Estrategias para Manejar el Desorden
Es importante que las personas desordenadas sean consideradas con su entorno, garantizando un lugar seguro y limpio. A pesar de mi tendencia al desorden, he hallado métodos prácticos que me han permitido crear un espacio funcional sin necesidad de ser completamente ordenada:
- Cada habitación de mi hogar tiene una papelera, una cesta de ropa sucia y un contenedor para objetos que deben ir a otro lugar.
- Cuando un área se torna desordenada, invierto unos minutos en organizarlo en lugar de sentirme abrumada.
- Sustituí mis estantes visualmente atractivos por estanterías rodantes, facilitando el almacenamiento y el acceso a materiales.
Este enfoque me lleva a centrarme en lo que funciona para mí, en lugar de lo que piensan los demás. No me preocupa que haya platos sucios por días, siempre que no acumulen restos que atraigan plagas. Igualmente, la ropa no necesariamente tiene que estar doblada, mientras pueda encontrar lo que necesito cuando lo requiero.
Al dejar de luchar contra mi naturaleza desordenada y concentrarme en establecer sistemas que se adapten a mí, ha sido más fácil mantener mi hogar. La clave ha sido aceptar mi desorden, haciendo que las tareas del hogar resulten más llevaderas.


















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