Un hallazgo sorprendente
La familia Guimarães dos Anjos, compuesta por Merced y Petrucio, finalmente comenzó las obras de su hogar en Río de Janeiro el 8 de enero de 1996, un momento que esperaron con ansias. Durante la excavación para levantar columnas que sostendrían el segundo piso, los trabajadores encontraron algo que cambiaría por completo sus planes.
La intriga de un descubrimiento
Durante el almuerzo, uno de los albañiles, el señor José, se acercó a Merced con una inquietud: “Mientras cavábamos encontramos muchos huesos de perro… ¡Creo que los antiguos dueños solían enterrar huesos en el patio!”, le comentó. Intrigada, Merced decidió ver los restos y pronto hizo un descubrimiento asombroso.
“Rebusqué entre los restos y encontré una mandíbula de adulto”, recordó. “Le dije: ‘Señor José, eso no es de un perro, ¡es humana!’. Luego apareció una mandíbula diminuta, y en ese momento él rompió a llorar”, narró Merced, dejando a todos en un estado de shock.
Desvelando el pasado oculto
Tras el descubrimiento, Merced se comunicó con un vecino conocedor de la historia local, quien le mostró un libro antiguo. “Me dijo: ‘Vives sobre un cementerio. Acabas de descubrir un cementerio de personas esclavizadas’”, recordó. Esta revelación llevó al redescubrimiento del Cementerio de Pretos Novos, que operó aproximadamente entre 1770 y 1830, donde se estima que fueron enterradas unas 40.000 personas.
El legado de la esclavitud
El cementerio existía desde antes de que se conociera su ubicación, oculto por el crecimiento urbano. Merced compartió su experiencia: “Encontré los restos de un holocausto. El holocausto negro”, señalando el impacto emocional de encontrar los huesos de individuos que habían sufrido en su viaje hacia Brasil.
Preservando la memoria histórica
A pesar de que la familia Guimarães dos Anjos renovó su hogar sin conocimiento de este pasado, el descubrimiento del muelle de Valongo en 2011 destacó la conexión entre la historia de la esclavitud y la zona portuaria. Con la creciente atención a este legado, Merced comenzó a abrir su casa y a organizar eventos conmemorarivos.
- El Instituto de Investigación y Memoria Pretos Novos (IPN) fue fundado en 2005.
- El instituto se ha transformado en un espacio educativo y cultural que preserva la memoria de la comunidad afrobrasileña.
En la actualidad, la misión del IPN abarca la investigación y educación sobre el patrimonio africano y afrobrasileño. Merced, ahora con 69 años, dedica su vida a este labor, recordando que nunca debe olvidarse el legado de los que sufrieron la esclavitud.
Un lugar de reflexión y lucha
El cementerio de Pretos Novos sirvió como el último descanso de aquellos que fallecieron debido a las condiciones deplorables de su viaje. Merced ha enfatizado la importancia de hablar sobre este sitio, que alberga los restos de personas de diversas etnias, incluyendo anónimos que solo fueron registrados por su fecha de muerte.
“Este no es un lugar cualquiera. Es un sitio único”, destaca Merced, quien busca constantemente fondos para el mantenimiento y las actividades del instituto, enfrentándose a una lucha diaria por preservar la memoria esclava en Brasil.
Desafíos y esperanzas futuras
A pesar de las adversidades, Merced mantiene la esperanza de obtener apoyo continuo para garantizar la operación del IPN, buscando aliados en la comunidad y organizaciones potenciales como el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para el desarrollo de un nuevo centro cultural en la zona.
“Es un recordatorio de que el pasado no debe ser olvidado”, sentencia Merced. “Queda mucho por hacer. Todo es muy frágil y siempre hay que estar alerta para preservar la memoria”.

















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