La importancia de una escritura adecuada
En un entorno donde la inmediatez parece predominar, a menudo se puede pensar que la ortografía ha perdido su valor, sin embargo, redactar textos con coherencia y sin errores será siempre ventajoso en todos los ámbitos. En el contexto laboral, escribir correctamente refleja las competencias y conocimientos de una persona; además, contribuye a crear una imagen positiva que transmite seriedad y confianza. Por el contrario, los errores ortográficos y gramaticales pueden generar una percepción negativa, haciéndonos ver como descuidados o poco preparados.
La habilidad para redactar correctamente también refleja la personalidad, demostrando un interés por establecer puentes comunicativos efectivos con quienes nos rodean. Aunque redactar bien no es una tarea sencilla y requiere práctica y conocimiento de las estructuras del idioma, la lectura se convierte en un gran aliado para enriquecer nuestro léxico.
Rol de la RAE y recomendaciones de Fundéu
En este contexto, la Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la entidad más destacada en cuanto a la regulación lingüística, emitiendo normas que promueven la unidad del idioma en el mundo hispanohablante. La Fundación del Español Urgente (Fundéu), una organización sin ánimo de lucro, colabora con la RAE para fomentar un uso adecuado del español en los medios, ofreciendo en su sitio web diversas recomendaciones sobre la correcta escritura de palabras, expresiones y otros temas.
Escritura adecuada en el contexto del robo en el Louvre
En relación al reciente robo en el museo del Louvre, a continuación se presentan algunas claves para la redacción correcta de términos que podrían surgir en las noticias relacionadas:
- De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, el nombre genérico museo puede escribirse en minúscula (museo del Louvre) o en mayúscula (Museo del Louvre), dependiendo de si se considera parte de la denominación formal.
- El término modus operandi se debe escribir en cursiva y significa ‘forma especial de actuar para alcanzar un objetivo’, siendo siempre invariable en plural: “el/los modus operandi”.
- El diptongo ui no lleva tilde en las palabras que son llanas y terminan en vocal o -s, esto aplica a huida y participios como huido.
- Para expresar la hora, es aconsejable no mezclar el formato de 24 horas con el de 12. Por ejemplo, se puede escribir “9:30 a. m.” o “9.30” pero es menos recomendable emplear “A las 9:30 de la mañana”.
- El término escúter es la adaptación del extranjerismo scooter, y se utiliza preferentemente en masculino: el escúter (plural: escúteres).
- El término correcto para la unidad de medida de piedras preciosas es quilate, con q, no kilate.
- En edificios emblemáticos, los nombres específicos de estancias se escriben con mayúscula: Galería de Apolo.
- Los títulos como emperatriz o rey se escriben en minúscula, sea que estén o no acompañados de un nombre propio: la emperatriz Eugenia de Montijo.
Referencias a obras y autores
Cuando se menciona un artista en relación a sus obras, se mantiene la mayúscula sin necesidad de cursivas ni comillas: un Vermeer, varios Tizianos. Por ejemplo, uno de los cuadros más destacados en este museo que ha sido robado en el pasado es La Gioconda, escrito con mayúscula, ya que Gioconda es un apodo. Sin embargo, al referirse al personaje retratado, se escribe en minúscula: la Mona Lisa.
El autor de esta obra es Leonardo da Vinci, con la partícula da en minúscula, aunque comúnmente se le menciona solo como Leonardo. En caso de omitir el nombre de pila, la preposición debe llevar mayúscula: “Es una obra de Da Vinci”.
Los títulos de las pinturas y esculturas deben escribirse en cursiva (o entre comillas) y con mayúscula inicial solo en la primera palabra y nombres propios: El escriba sentado, La encajera, El rapto de las sabinas.
La misión de la RAE
Establecida en Madrid en 1713 por el octavo marqués de Villena, la RAE se dedica a preservar el uso correcto y la unidad de una lengua en constante evolución. Sus estatutos más recientes, actualizados en 1993, estipulan que su función principal es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”. Esta labor se refleja en la política lingüística panhispánica, compartida con otras 22 academias que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).
En la actualidad, la RAE cuenta con 46 académicos, que incluyen a su director y a los miembros de la Junta de Gobierno, quienes son elegidos para mandatos temporales. Se le ha criticado su renuencia a aceptar palabras o expresiones que han surgido entre las generaciones más jóvenes, especialmente debido al impacto de las redes sociales. Sin embargo, en 2020, la RAE creó el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que ofrece información sobre neologismos, extranjerismos y términos que no están registrados en el Diccionario de la Lengua Española, aunque su uso no se considere oficial.


















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