Restauración y apertura de la iglesia de los Santos Juanes
La iglesia de los Santos Juanes de Valencia ha vuelto a abrir sus puertas tras completar una restauración integral que ha devuelto el esplendor a uno de los templos más significativos del patrimonio valenciano. Este proceso, que se desarrolló durante cinco años, logró la recuperación de los frescos de Antonio Palomino y la implementación de un innovador espectáculo audiovisual inmersivo, gracias a la inyección de fondos de la Fundación Hortensia Herrero.
Importancia cultural y arquitectura restaurada
Situada en las cercanías de la Lonja y el Mercado Central, la restauración de la iglesia de los Santos Juanes ha sido clave para restaurar un espacio vital en la historia y la cultura de Valencia. Esta intervención ha devuelto a la parroquia su antiguo esplendor y ha consolidado el triángulo histórico formado por estos tres monumentos emblemáticos. Tras décadas de deterioro y un incendio que la afectó en 1936, el templo reabre ahora como un referente de arte y devoción.
Detalles de la intervención
La restauración incluyó tanto la rehabilitación arquitectónica como la recuperación pictórica y escultórica del templo. El arquitecto Carlos Campos, junto al equipo de Estudio Métodos de Restauración (EMR), se encargó de resolver diversas deficiencias estructurales, devolver el carácter original al edificio y mejorar la iluminación. Campos destacó que, con la obra finalizada, ahora se puede apreciar “un monumental conjunto de pintura y escultura rodeado por una arquitectura heterogénea”, lo que refleja la rica historia del lugar.
Recuperación del patrimonio pictórico
En el ámbito de la restauración pictórica, la profesora Pilar Roig de la Universitat Politècnica de València (UPV) dirigió la recuperación de los frescos en la bóveda central, al tiempo que se renovaron los revestimientos interiores. Se restauraron 10 de las 12 capillas laterales y se consolidaron las fachadas, prestando especial atención a los elementos de estilo gótico y barroco. Este ambicioso proyecto contó con la colaboración de casi 90 expertos de la UPV, quienes dedicaron más de 80,000 horas de trabajo.
Inversión y expectativas futuras
La Fundación Hortensia Herrero fue la principal impulsora y financiadora de la restauración, con una inversión que se estima entre 8,2 millones y 10 millones de euros. Durante la presentación, Hortensia Herrero expresó su objetivo de devolver el esplendor al templo y revitalizar su función como centro neurálgico de la ciudad, mostrando su satisfacción al contribuir a la recuperación de un espacio tan significativo para Valencia.
Innovación tecnológica en la experiencia del visitante
Un aspecto innovador de la restauración es la introducción de un espectáculo audiovisual inmersivo que utiliza tecnología de videomapping. Esta experiencia, llamada “Barroc Immersive“, transforma la cúpula y las paredes del templo en un lienzo para proyecciones artísticas y religiosas, acompañadas por música de compositores históricos y contemporáneos. Gracias a esta iniciativa, los visitantes pueden sumergirse en una narrativa visual y sonora y disfrutar de una recreación digital de las pinturas del ábside, que se perdieron en el incendio de 1936.
Legado histórico
Declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1947, la iglesia de los Santos Juanes representa un emblema del patrimonio valenciano, con una historia que abarca más de ocho siglos. A lo largo de su existencia, el templo sufrió severos daños durante la Guerra Civil, lo que dio lugar a diversas fases de restauración. Sin embargo, el nuevo proyecto ha logrado unificar criterios y rescatar tanto los elementos góticos originales como la exuberante obra barroca de los frescos de Palomino. Esta mejora es el resultado de más de 30 años de investigación colaborativa y, aunque la pandemia de Covid-19 causó retrasos, la restauración finalmente se ha concluido.
En la presentación para la prensa, Pilar Roig describió el proceso de restauración como “todo un reto”, y añadió: “Es casi un milagro que hayamos podido salvar a Palomino después de los incendios terribles de 1936”. Con su reapertura, el templo inicia una nueva etapa en la que la luz, el color y la tecnología brindan a sus visitantes una experiencia única, proyectando arte e historia en cada rincón y renovando su legado para las futuras generaciones.



















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