Huidas hacia el hogar religioso
Tres monjas austriacas de alrededor de 80 años escaparon de una residencia de ancianos para regresar a su antiguo convento, Kloster Goldenstein, ubicado en Elsbethen, cerca de Salzburgo. Las religiosas, la hermana Bernadette (88 años), la hermana Regina (86) y la hermana Rita (82), lograron volver a su hogar espiritual con la ayuda de exalumnas y un cerrajero.
Reacciones de las monjas
Las autoridades eclesiásticas han expresado su descontento por el suceso, mientras que las monjas manifestaron su felicidad. “Estoy muy feliz de estar en casa“, comentó la hermana Rita. “Extrañaba mi hogar en la residencia. Estoy muy alegre y agradecida de estar de vuelta”, añadió.
La controversia
Las tres monjas afirmaron que fueron trasladadas del convento en diciembre de 2023 sin su consentimiento. “No nos preguntaron nada“, indicó la hermana Bernadette, quien considera que su derecho a permanecer en el convento hasta el final de sus días fue vulnerado.
- Las monjas han pasado la mayor parte de su vida en el Schloss Goldenstein, un castillo que funciona como convento y colegio privado desde 1877.
- En 2022, la propiedad fue adquirida por la Arquidiócesis de Salzburgo y la Abadía de Reichersberg.
- El rector de la abadía, Markus Grasl, se convirtió en el supervisor de las monjas.
La disolución de la comunidad
La comunidad religiosa se disolvió oficialmente a principios de 2024, durante la cual las monjas restantes recibieron derecho a residencia vitalicia, sujeto a su salud y capacidad mental. En diciembre de 2023, se decidió trasladarlas a una residencia para ancianos, donde no se sentían a gusto.
Regreso al convento
Con el apoyo de exalumnas, las hermanas Bernadette, Rita y Regina decidieron regresar a su monasterio a principios de septiembre. “Fui obediente toda mi vida, pero ya fue demasiado“, expresó Bernadette. Tras empacar algunas pertenencias, se encontraron con que las cerraduras habían sido cambiadas y tuvieron que llamar a un cerrajero para poder ingresar.
Condiciones y apoyo
Al llegar, notaron que no había electricidad ni agua. El rector Grasl criticó el regreso de las monjas al convento, considerándolo “completamente incomprensible” y advirtió sobre la falta de condiciones adecuadas para una atención óptima.
Asistentes han restablecido conexiones de electricidad y agua, mientras que médicos y exalumnas les llevan alimentos y suministros. Hay un flujo constante de visitantes al convento, muchas de ellas exalumnas, como Sophie Tauscher y Alisha, quienes aseguraron que las monjas son parte integral del lugar.
El compromiso de las monjas
Aunque la situación es complicada, las religiosas han decidido permanecer en su convento. “Antes de morir en esa residencia de ancianos, preferiría ir a un prado y entrar en la eternidad de esa manera“, concluyó la hermana Bernadette.


















Comments