Sociedad

Escasez de colectivos en Buenos Aires por una millonaria deuda sectorial

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Deuda millonaria y escasez de colectivos

Las crecientes colas en las paradas de colectivos y la notable disminución de frecuencias en las calles de la Área Metropolitana tienen su origen en una enorme deuda acumulada por el gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires con las empresas de transporte. Este conflicto se complica por el reciente aumento del costo del petróleo, que representa un estrés adicional en un sector ya de por sí sobrecargado de deudas y reclamos.

Un sistema de transporte fragmentado

El sistema de transporte en el Área Metropolitana está compuesto por tres jurisdicciones: la Nación, la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. La Nación es responsable de las líneas que conectan la provincia con la ciudad, mientras que las otras dos administran las líneas dentro de sus respectivos territorios. En total, hay aproximadamente 16.500 colectivos, de los cuales el gobierno de Jorge Macri debe cubrir el subsidio de 1.500, que son los únicos que se encuentran al día.

Ayer, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo fueron identificados como los principales deudores, con un cheque impago que rondaba los $115.200 millones, pendientes desde septiembre del año pasado. Por su parte, el gobierno de Axel Kicillof presenta una deuda de $90.700 millones, relacionada con facturas similares y con otros montos que la Nación le debe a la provincia y que esta, a su vez, debe a los transportistas.

La nueva dinámica de pagos

Para aliviar la situación, el gobierno nacional propuso un pago de aproximadamente $56.200 millones, lo que dejó a la provincia como la principal deudora. En total, la provincia es responsable de 9.000 colectivos, en comparación con los 6.000 de la Nación y los mencionados 1.500 de la Ciudad.

A pesar del pago realizado por la Nación, los empresarios del transporte aseguran que esto no resuelve el problema. Aunque recibieron el dinero y han comenzado a saldar sus sueldos atrasados, continuaron con protestas y han mantenido algunas frecuencias suspendidas. El ministro de Transporte provincial, Martín Marinucci, aún no ha depositado ningún monto, alegando que la Nación también les debe dinero, lo que ha impedido que ellos cumplan con sus compromisos.

La situación actual del transporte

El Ministerio de Transporte de la Provincia sostiene que no es responsable de la totalidad de la deuda. Aunque tienen algo de razón, la realidad es que cerca del 70% de la deuda está bajo su responsabilidad.

Mientras tanto, los pasajeros siguen siendo los más afectados por la falta de frecuencias. Actualmente, el sistema es deficitario, ya que el boleto de colectivo cubre solo el 65% del costo operativo, siendo el resto cubierto por subsidios. A lo largo de los años, las cifras han ido disminuyendo, con gobiernos anteriores que lograron tasas de hasta el 10% en subsidios.

Incremento de costos y conflictos internos

En este contexto, el costo del gasoil también ha aumentado significativamente, llegando a precios de hasta $2.450 por litro. Los empresarios del transporte argumentan que si los subsidios hubiesen estado al día, la situación podría ser distinta. Además, piden que se elimine el impuesto sobre combustibles, que representa cerca del 32% del precio.

Por si esto no fuera suficiente, el sector también enfrenta conflictos internos entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y facciones disidentes, así como luchas entre diferentes grupos empresariales. El Grupo Dota y los concesionarios de Mercedes Benz están en un constante enfrentamiento, mientras que el Grupo Metropol ha comenzado a entrar en competencia, comprando colectivos de otras marcas.

Este panorama de conflictos y deudas no parece tener fin, y a medida que los costos aumentan, el servicio se deteriora aún más. En este escenario, Milei, Caputo, Kicillof y Massa se encuentran unidos por una deuda que les afecta a todos, mientras los usuarios continúan enfrentando un servicio de transporte cada vez más deficiente.

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