Descubrimiento musical en la era digital
¿Cómo encontramos nueva música en estos tiempos? Años atrás, contábamos principalmente con amigos, tiendas de discos y la radio para ello. Hoy en día, aunque los amigos y la radio siguen presentes, plataformas como Spotify dominan la escena tanto para escuchar como para descubrir música. El Wrapped o resumen anual de Spotify se ha convertido en un momento propicio para evaluar cuáles han sido las novedades musicales que han llegado a nosotros. En este contexto, la Unión Europea ha comenzado a financiar un proyecto orientado a “auditar el descubrimiento algorítmico de música”, dado que se sospecha de potenciales sesgos y falta de transparencia en estos sistemas.
La relevancia de las redes sociales
Según Lorenzo Porcaro, matemático e investigador de la Universidad La Sapienza de Roma, la dinámica de descubrimiento musical es más compleja de lo que parece. En una charla mantenida durante el Festival Mozilla en Barcelona, Porcaro explica que los jóvenes dependen en gran medida de las redes sociales como TikTok y YouTube. Aunque las plataformas de streaming se venden como espacios para descubrir música, la interacción entre artistas y su audiencia en redes es fundamental. Porcaro afirma: “Los artistas publican novedades y dicen ‘este viernes lanzo mi tema, escúchalo en Spotify’”.
El papel de las recomendaciones
Una pregunta que surge es si las plataformas como Spotify nos sugieren qué escuchar. Porcaro menciona que “es difícil saberlo con certeza” desde el exterior, ya que solo se percibe el resultado final. Sin embargo, existen patrones lógicos en las recomendaciones, como la promoción de música popular en función de la ubicación geográfica. “Dudo que a alguien en EE.UU. le aparezcan canciones de San Remo o Eurovisión”, comenta.
Teorías sobre conspiraciones
La falta de claridad puede dar lugar a teorías conspirativas. Porcaro explica que las grandes discográficas (majors) tienen un interés en promover ciertas músicas, similar a lo que ocurría con la radio tradicional. Aun así, sugiere que el algoritmo de recomendaciones no necesariamente actúa bajo el control de estas empresas, sino que sigue una lógica de rendimiento: “Si en una sala hay 50 personas que escuchan a Bad Bunny, es razonable recomendarlo a un nuevo oyente”.
El impacto del modo aleatorio
El modo aleatorio en estas plataformas permite a un algoritmo seleccionar canciones de listas predefinidas, lo que podría resultar en un premio discreto a ciertas canciones. “La aleatoriedad no implica que todas las canciones tengan la misma probabilidad de ser escuchadas”, dice Porcaro, resaltando que muchas veces las recomendaciones se viralizan porque resuenan con muchas personas.
Evolución de la experiencia musical
Las plataformas de streaming han evolucionado de ser un servicio que ofrece toda la música del mundo a precios accesibles a algo más parecido a una radio personalizada. Según Porcaro, los usuarios buscan estar al tanto de los nuevos lanzamientos, lo cual es fundamental en la cultura musical contemporánea. Verifica: “No creo que estas plataformas estén creando nada nuevo; simplemente refuerzan dinámicas preexistentes”.
Consejos para nuevos artistas
Porcaro sugiere que los artistas emergentes no necesitan cambiar drásticamente sus prácticas en este nuevo escenario. La importancia de conectar con los fans sigue siendo crucial: “Primero, tienes que trabajar en tu ciudad y construir una base sólida de seguidores, más que esperar a que un algoritmo te haga famoso”.
Realidades del marketing digital
Aunque las redes sociales han transformado la manera en que los artistas se comunican con sus fanáticos, Spotify y otras plataformas ven a los músicos como usuarios de su servicio. “Te ofrecen estadísticas y la oportunidad de aparecer en listas de reproducción, pero al final del día, el artista también es un usuario dentro de su sistema”, advierte Porcaro.
Desafíos del streaming
Finalmente, Porcaro reflexiona sobre el impacto del streaming en la industria de la música, señalando que si bien esta tecnología ha ayudado a combatir la piratería, aún enfrenta desafíos en la redistribución de beneficios. “Lo que es problemático no es la tecnología en sí, sino cómo se distribuyen las ganancias entre los artistas”. A pesar de los desafíos, Porcaro mantiene un optimismo sobre el futuro de la música, ya que las subculturas continúan emergiendo y renovando la escena musical.


















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