Una mirada nostálgica al pasado de San Lorenzo
La expresión “todo tiempo pasado fue mejor” puede ser considerada una generalización, imperfecta y a menudo injusta. Sin embargo, es difícil no coincidir en que, para muchos, esta afirmación puede ser cierta al observar la historia de San Lorenzo. A medida que la institución ha enfrentado una lluvia continua de problemas, tanto institucionales como deportivos, estos conflictos son comparables a las etapas gloriosas de décadas anteriores. Los aficionados del fútbol argentino, independientemente de su club de preferencia, pueden recordar equipos y jugadores que dejaron una huella imborrable en la historia del deporte.
Reflexiones de un ícono del club
En la actualidad, los desafíos del fútbol argentino son extensos, pero su impacto en San Lorenzo ha sido particularmente pronunciado en los últimos años. Antonio Rosl, conocido como el Gallego, expresa su preocupación: “Yo a San Lorenzo lo veo mal, muy mal. Por suerte, a mí me tocaron otros tiempos, en los que se jugaba al fútbol. La gente mayor dice: ‘Che, con los equipos que tuvimos y mirá esto’, pero ahora ya uno sabe con lo que se va a encontrar, y también que seguirá siendo así, porque sale un pibe que vale la pena y se va a los 18 años”. Rosl, quien fue un protagonista clave de Los Matadores entre 1968 y 1973, sostiene preocupaciones sobre la dirección del club que tanto ama.
“Llevamos al club allá arriba, y hoy aparece un presidente que se mete 25 mil dólares en el bolsillo; o dejan morir en una pensión a un prócer como fue Enrique Chazarreta. Son cosas que me dan bronca y vergüenza”. Este ícono del club, que cumplirá 82 años en marzo, ha guardado una profunda estela de nostalgia por la época dorada que ayudó a construir.
Un viaje por sus raíces
Nacido en La Plata y con un apodo que proviene de su madre gallega, Antonio Rosl siempre ha estado vinculado al fútbol. Su padre era dueño de un almacén en la capital bonaerense, donde realizaban el mejor café de la ciudad. Comenzó su carrera futbolística en Gimnasia en 1963, y tras varias temporadas, encontró su destino en San Lorenzo, . “Fue en 1968, cuando se formó un equipo legendario conocido como Los Matadores. Con un plantel dirigido por Elba de Padua Lima, Tim, logramos un campeonato invicto”, recuerda con orgullo Rosl.
Recuerdos imborrables
“No sé si se armó de casualidad, porque la base ya estaba y ese año solo nos sumamos cuatro jugadores… Los Matadores fue un equipazo glorioso, formado por jugadores de fútbol de cuando se jugaba al fútbol”. Rosl recuerda aquellos días con cariño y detalla cómo grandes partidos y momentos inolvidables marcaron su carrera. La esencia de ese equipo se había convertido en un referente, incluso con personas de otros equipos acudiendo a verlos jugar.
Meses difíciles y una carrera llena de aprendizaje
Después de su paso por San Lorenzo, Rosl volvió a Gimnasia, donde celebró su carrera con 451 partidos en Primera División y luego se dedicó a entrenar a equipos de menor perfil, enfocándose más en la formación que en el éxito inmediato. “A veces, la vida te lleva por caminos inesperados, y lo mejor que uno puede hacer es enseñar a las nuevas generaciones”, sostiene.
Su crítica al fútbol actual
Rosl se muestra crítico respecto al estado actual del deporte: “No pienso volver, porque hace mucho que dejé de ir a las canchas. Me reemplaza mi nieta, y tampoco disfruto mucho de cómo se juega hoy en día”. El futbolista de antaño observa con desasosiego la falta de técnica y rigor en los nuevos talentos. “Yo aprendí desde muy joven a exigirme, y ahora se ve a muchos jugadores que deben enganchar varias veces, lo que indica que no han trabajado en sus bases”.
Antonio Rosl continúa siendo una voz admirada y respetada en el panorama del fútbol argentino, señalando un camino de oportunidades perdidas y la esperanza de que futuros talentos puedan superar los obstáculos actuales.



















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