El veredicto del Soldado F
Un exparacaidista británico, el único militar acusado en relación a la masacre del Domingo Sangriento de 1972 en Irlanda del Norte, fue declarado no culpable de los cargos de asesinato el pasado jueves. El juez Patrick Lynch, de la Corte de la Corona de Belfast, determinó que los fiscales no lograron demostrar que el veterano, conocido solo como “Soldado F”, efectivamente disparó contra civiles desarmados que intentaban alcanzar un lugar seguro.
Detalles del juicio
El Soldado F había sido acusado de dos cargos de asesinato por las muertes de James Wray, de 22 años, y William McKinney, de 27 años, así como de cinco cargos de intento de asesinato, relacionados con los disparos a Joseph Friel, Michael Quinn, Joe Mahon, y Patrick O’Donnell. Durante el juicio sin jurado, el juez enfatizó que las pruebas en su contra eran insuficientes para una condena.
Este veredicto, que evidencia la debilidad probatoria presentada por la fiscalía, representa un duro golpe para las familias de las víctimas, quienes llevan más de cinco décadas buscando justicia. El entonces excabo enfrentaba acusaciones de haber disparado el 20 de enero de 1972 en Londonderry, conocido también como Derry, durante un tiroteo en el que 13 personas perdieron la vida y 15 resultaron heridas, marcando uno de los episodios más trágicos del conflicto en Irlanda del Norte.
Contexto histórico
Los asesinatos del Domingo Sangriento se convirtieron en un tema de gran vergüenza para el gobierno británico, que en un inicio sostuvo que los soldados dispararon en defensa propia ante un ataque de manifestantes armados y personas que lanzaban bombas incendiarias. Aunque la violencia se redujo considerablemente tras el acuerdo de paz del Viernes Santo en 1998, las tensiones permanecen, y las familias de los civiles asesinados siguen perseverando por justicia.
Defensa del Soldado F
El Soldado F, quien permaneció oculto detrás de una cortina durante las cinco semanas del juicio, no presentó su testimonio ni se ofrecieron pruebas en su defensa. En una entrevista con la policía en 2016, el soldado afirmó no tener un “recuerdo confiable” de los eventos de aquel día, pero se mostró seguro de haber actuado de manera adecuada en el cumplimiento de sus deberes.
El abogado defensor, Mark Mulholland, cuestionó la solidez del caso de la fiscalía, considerando que se basaba en testimonios de soldados que tildó de “mentirosos” y en recuerdos imprecisos de sobrevivientes que intentaron escapar del tiroteo, equivocándose en su interpretación de los disparos reales como balas de goma.
El papel de los testigos y los hallazgos de investigaciones pasadas
Los testimonios de los sobrevivientes describieron una atmósfera de confusión y pánico cuando los soldados comenzaron a disparar, causando caídas entre los presentes. La fiscalía apoyó su caso en declaraciones de dos compañeros del Soldado F, el Soldado G, que ya ha fallecido, y el Soldado H, quien se negó a comparecer. La defensa intentó, sin éxito, excluir estas declaraciones, argumentando que no podían ser contrainterrogadas.
El fiscal Louis Mably alegó que los soldados abrieron fuego sin justificación, dejando claro que compartían la responsabilidad por las bajas resultantes. Inicialmente, una investigación formal exoneró a las tropas, pero en 2010, una revisión más completa reveló que los soldados dispararon a civiles desarmados y posteriormente encubrieron sus acciones durante décadas. El entonces primer ministro David Cameron incluso se disculpó, reconociendo que los asesinatos fueron “injustificados e injustificables”. Los hallazgos de 2010 eventualmente facilitaron el juicio del Soldado F, aunque una serie de retrasos impidió que este llegara hasta el mes pasado.


















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