Un nuevo comienzo en el sector eléctrico
Con solo 23 años, Oriana Kominko ha logrado convertir su despido en una motivación para emprender en el área de la electricidad residencial en Buenos Aires. Esta valiente joven decidió formarse en un oficio que habitualmente ha sido dominado por hombres, y su éxito hasta ahora ha sido notable, ya que ha conseguido incrementar sus ingresos iniciales hasta triplicar lo que ganaba anteriormente.
Un camino marcadamente femenino
Oriana dirige un negocio que satisface la creciente demanda de mujeres que prefieren contratar electricistas del sexo femenino por motivos de confianza y seguridad. En una entrevista concedida a Infobae, compartió su experiencia: “Me echaron del laburo y vi esa oportunidad de crisis como una oportunidad para reinventarme”. Su formación inicial en electricidad comenzó gracias a su suegro, quien es electricista y técnico en mantenimiento. “Él quería que me enseñe refrigeración y después me enseñó electricidad. Era muy pesado refrigeración, me dijo”, explicó.
Los primeros pasos y desafíos
Antes de aventurarse en el mundo de la electricidad, Oriana trabajaba como vendedora en una gráfica y como emprendedora de accesorios. “Era vendedora en una gráfica. Antes vivía en José C. Paz y me quedó toda la clientela allá. Después me mudé con mi pareja a Virreyes, donde conocí a mi suegro y comencé a incursionar en este nuevo campo”, relató.
Inició ofreciendo sus servicios en grupos de Facebook enfocados en la zona norte. Antes de conseguir su primer cliente real, tuvo una experiencia incómoda: “Me habló un hombre. ‘Joya’, dije yo. ‘Primer cliente’. Me dice: ‘Mirá, te hablé porque me parecés muy linda’. Pero, tengo que arreglar un ventilador…”. No obstante, su primer trabajo verdadero llegó de la mano de una mujer. “Mi primer cliente fue una mujer, y muchas veces recibo llamadas de chicas que viven solas o que llegaron a estudiar y están completamente solas en Buenos Aires. Ellas buscan electricistas que les brinden confianza en sus hogares”, comentó.
Empoderando a otras mujeres
Aparte de su trabajo práctico, Oriana también se dedica a enseñar electricidad a otras mujeres. “Les enseño a unas chicas electricidad. Lo que yo les estoy enseñando a ellas es lo que yo salí a trabajar. Así que les sirve para arreglar en casa o para salir a trabajar también, ¿por qué no?”, expresó.
Oriana ha identificado una barrera común en su rubro: “Es totalmente cierto que hay una falta de referencias claras en los precios de los oficios. Si vas a arreglarle a un abogado o a un arquitecto en San Isidro, olvidate. Lo matan”, observó.
Estrategias de marketing y crecimiento
Utiliza redes sociales y marketing digital para gestionar su clientela. “Ahora me están viniendo muchísimos por redes. Subo los videos, pongo mi número en la historia. Si hay un tema de trabajo o algo urgente, pueden escribirme directamente”, mencionó. Además, cuenta con la colaboración de una asistente, Adriana, quien le ayuda a manejar la creciente demanda: “A veces le designo todos los trabajos porque necesito tiempo para entrevistas y crear publicidad”.
Un futuro en el oficio eléctrico
Gracias a su trabajo independiente, Oriana ha conseguido mejorar notablemente sus ingresos, afirmando tener un triple de lo que ganaba en su anterior empleo. Reflexionando sobre el estado actual del mercado laboral, destacó la popularización del trabajo remoto durante la pandemia, lo que ha afectado los oficios: “Con la pandemia, se perdió un poco la valoración de ciertos oficios, aunque es un hecho que, si sabes venderte, el oficio de electricista domiciliario te asegura salida laboral”. Cerró su relato resaltando la importancia y dignidad del trabajo manual: “El electricista domiciliario es un curso bastante corto con el que puedes conseguir un buen trabajo si te lo propones”.



















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