Desafíos en la Cámara de Diputados
La reciente semana ha traído consigo un importante desafío para la ingeniería parlamentaria del Gobierno. La Cámara de Diputados rechazó ciertos artículos cruciales del proyecto de Presupuesto 2026, poniendo de manifiesto la inestabilidad política que va más allá de las simples cifras legislativas.
El gobierno se vio obligado a postergar el análisis de la reforma laboral hasta febrero debido a la falta de votos necesarios. Este episodio ha evidenciado cómo el engranaje político se encuentra trabado.
Tensiones internas y la búsqueda de una estrategia
A pesar de los tropiezos, desde Balcarce 50 subrayan que el objetivo de aprobar el Presupuesto antes de que finalice el año se mantiene intacto. Sin embargo, en el interior del oficialismo se reconoce una nueva tensión en la coordinación de diálogos con los gobernadores, destacando la disfuncionalidad existente en la comunicación y negociación entre diferentes actores del oficialismo.
La salida de Guillermo Francos y la llegada de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete generaron expectativas sobre un posible ordenamiento político, similar a la llegada de Diego Santilli al ministerio del Interior en sustitución de Lisandro Catalán. La intención era aclarar rol, fomentar disciplina y unificar tácticas hacia las provincias.
Los actores en la mesa de negociación
Sin embargo, el reacomodamiento actual no resuelve el problema de fondo. Santiago Caputo y Eduardo “Lule” Menem, quienes continúan teniendo influencia en la relación con gobernadores y legisladores, reconfiguran cada mesa de discusión, lo que se evidenció en la reciente sesión sobre el Presupuesto. En el oficialismo existieron diferencias sobre las concesiones necesarias para garantizar apoyo legislativo, lo que sorprendió a algunos aliados que esperaban decisiones claras antes de la votación.
Ante esta situación, la reunión política llevada a cabo en la Casa Rosada fue convocada de manera urgente tras el revés en Diputados. En esta reunión participaron figuras clave como Javier Milei, Karina Milei, Manuel Adorni, Patricia Bullrich, Diego Santilli, y otros, con la misión de evaluar los números y reajustar la estrategia para atraer apoyos.
Desafíos futuros y presión externa
En el marco de esta reunión se revisaron los artículos que no fueron aprobados, y se discutieron alternativas de negociación con los gobernadores reacios a apoyar el texto. Fuentes oficiales admitieron que la falta de coordinación previa fue un factor crucial en el revés legislativo, subrayando que es necesario alinear las estrategias antes de volver a la cámara.
En este contexto, la participación de Ignacio “Nacho” Devitt fue significativa, dado que es considerado una figura clave en el nuevo entramado político, con buenas conexiones en el Congreso y capacidad para tender puentes con los gobernadores.
Al mismo tiempo, Karina Milei y Santiago Caputo han comenzado a consolidar espacios de poder en distintas áreas clave, lo que podría influir en la dinámica de poder dentro del Gobierno. Este reparto se mantiene desde la tregua tras las elecciones de medio término, y se pone a prueba la capacidad de ordenar un esquema que aún presenta problemas de superposición.
Con el objetivo de que el Presupuesto 2026 sea aprobado antes del receso, se activó un plan alternativo, aunque la postergación de la reforma laboral indica que el oficialismo no pudo reunir los votos, debido a la resistencia sindical y el recelo de algunos gobernadores.
Lecciones aprendidas
A pesar de que técnicamente el Gobierno aún tiene margen, la reciente experiencia demuestra que sin un comando político firme, los acuerdos pueden derrumbarse en el último momento. Además, hay una creciente presión externa, ya que los gobernadores exigen certidumbres fiscales y un sistema de distribución de recursos más predecible, lo que complica la negociación.
Desde el oficialismo se reconoce que esta semana ha dejado importantes lecciones. Sin votos seguros y una estructura política clara, las reformas estructurales enfrentan serios desafíos. El reto principal será reconstruir la confianza entre aliados parlamentarios y solucionar los conflictos internos para evitar futuros tropiezos en el Congreso.



















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