El ascenso y la caída de un alumno destacado
No siempre los estudiantes con mejores calificaciones son aquellos que logran obtener grandes riquezas. Jérôme Kerviel, considerado uno de los “alumnos más brillantes” por sus compañeros, se convirtió en el epicentro de un fraude que generó pérdidas millonarias a nivel global. Su historia se ha convertido en un referente de los mayores escándalos financieros en Europa.
Inicios en Société Générale
Después de finalizar su máster en Administración Financiera en la Universidad de Lyon en el año 2000, Kerviel se unió al equipo de trading de la firma Delta One en París, perteneciente a la Société Générale. Esta entidad contaba con un programa que incluía prácticas, intercambio de fondos y permutas financieras, además de actividades de codificación y comercio cuantitativo.
Kerviel tenía un salario que no se comparaba con las sumas que manejaba a diario, percibiendo anualmente menos de 100.000 euros en bonos; no obstante, las bonificaciones podían ser hasta cinco veces superiores. Aunque inicialmente no había señales de enriquecimiento ilícito, lo que ocurrió posteriormente dejó al descubierto su inmenso fraude.
El fraude que sacudió al mundo financiero
El entonces empleado comenzó a realizar apuestas millonarias sobre la fluctuación de acciones que, desafortunadamente, no resultaron como él esperaba. Para ocultar sus malas decisiones, utilizó su conocimiento del sistema informático del banco, lo que le permitió encubrir sus errores. Cuando la entidad se percató de sus acciones, ya era demasiado tarde, y el daño causado se tradujo en una crisis financiera colosal.
Consecuencias legales y personales
Tras el escándalo, Kerviel fue suspendido de sus funciones, y el proceso judicial contra él no fue inmediato, ya que la Société Générale se centró en mitigar el desastre financiero. Las maniobras del trader provocaron pérdidas cercanas a 4.9 mil millones de dólares. Al ser juzgado, recibió una condena de tres años de prisión, de los cuales dos fueron en suspenso, además de una prohibición de por vida para trabajar en el sector financiero.
A pesar de que buscaban que Kerviel reembolsara el dinero a la Société Générale, un tribunal en Francia anuló esta obligación, y oficialmente fue despedido en 2016 tras el fallo del tribunal de Versalles.




















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