Un aumento preocupante en la letalidad del hantavirus
La aparición de casos de hantavirus en las provincias del centro de Argentina ha comenzado a generar alerta entre las autoridades sanitarias y especialistas. Aunque el número de casos no es excepcional, la alta letalidad observada en los diagnósticos de esta enfermedad viral ha suscitado inquietudes. Desde el pasado lunes, el Ministerio de Salud de la Nación ha decidido priorizar el seguimiento de esta patología, transmitida por roedores, en respuesta al aumento reciente de infecciones.
En años recientes, especialmente desde el brote en Epuyén hace seis veranos, se ha registrado un ligero aumento en las infecciones reportadas a través del sistema nacional de vigilancia epidemiológica. Hasta el momento, once provincias han reportado un total de al menos 86 casos, marcando un incremento respecto a años anteriores. Sin embargo, lo más preocupante es el incremento de la mortalidad asociada al hantavirus, que pasó del promedio nacional del 18,6% entre 2013 y 2018 al 33,6% en el último año, ocasionando 28 fallecimientos.
Actualización sobre muertes y distribución geográfica
Este dramático aumento en la mortalidad se sitúa por encima del 20-30% estimado durante el brote de Epuyén, que se extendió entre 2018 y 2019. En las últimas dos semanas, cuatro personas, incluyendo una niña de 10 años, han fallecido a causa de hantavirosis en la provincia de Buenos Aires, en localidades como Mar del Plata y General Belgrano.
Leticia Ceriani, subsecretaria de Planificación Estratégica en Salud, mencionó que el incremento de casos este verano ha sido significativo en comparación con años anteriores y que, hasta ahora, se han confirmado 33 casos en la provincia, el doble de lo reportado en la misma fecha de la temporada previa. Además, se ha observado una elevada tasa de letalidad mayor al promedio nacional. Con respecto a la transmisión del virus, se han detectado variantes como Buenos Aires y Lechiguanas en la región, todas relacionadas con la exposición a roedores.
Detalles sobre la transmisión y medidas de prevención
En Argentina, circulan dos cepas del virus hanta: Andes y Laguna Negra, y se han identificado múltiples variantes. La transmisión se da principalmente por el contacto con roedores silvestres, que son los reservorios del virus. Las vías de contagio incluyen el contacto directo con su orina, saliva y heces, especialmente en áreas rurales o en contacto con espacios donde habitan roedores.
Desde la Comisión de Enfermedades Endémicas y Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), se recomienda reforzar medidas de prevención, tales como evitar el contacto con los roedores y mantener los hogares limpios de refugios y fuentes de alimento para ellos. Las autoridades aconsejan que aquellos que visiten áreas silvestres deberían evitar sitios con acumulación de basura o pastizales y tomar precauciones adicionales al ingresar a ambientes cerrados por largo tiempo.
Con la llegada del verano, el Ministerio de Salud ha reactivado sus alarmas ante el incremento de los casos y la mortalidad asociada, asegurando que se necesita un monitoreo constante debido a la estacionalidad de la enfermedad. La salud pública debe estar en alerta y preparar equipos para la atención de posibles casos, ya que la identificación temprana mejora notablemente la sobrevida de los pacientes.


















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