Sociedad

Transformación en las ollas populares: aumento de adultos mayores y personas sin hijos en busca de ayuda

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Cambio en el perfil de beneficiarios de las ollas populares

En Argentina, las ollas populares han surgido históricamente como una opción comunitaria durante crisis económicas. A pesar de que originalmente estaban destinadas a familias en situación de vulnerabilidad, hoy también abarcan a adultos mayores y personas sin hijos que quedan excluidos de los principales programas sociales. Ante la creciente inflación y la inestabilidad económica, estos espacios han crecido significativamente, dependiendo en muchos casos de donaciones privadas o el apoyo de instituciones religiosas, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este modelo y la necesidad urgente de implementar políticas públicas más inclusivas.

Ollas populares como respuesta a crisis

La analista política María Migliore comentó en un programa que “cada vez que una crisis económica en Argentina surge este fenómeno, que son las ollas populares”. Según ella, en tiempos de necesidad, los vecinos se organizan para asegurarse de que “todos puedan comer algo básico”. Esta capacidad de autoorganización refleja, desde su perspectiva, una respuesta solidaria para ayudar a quienes enfrentan dificultades.

Historia y evolución de la ayuda alimentaria

Migliore también recordó que las ollas populares tienen un amplio trasfondo histórico. “Existen desde hace mucho, desde los primeros inmigrantes, los conventillos. Las primeras que se registran son a fines de los años 30, contexto en el que empezó a haber desocupación y migraciones internas, lo que llevó a que aumentaran las villas en la ciudad de Buenos Aires”, afirmó.

La analista abordó la evolución de la asistencia social a lo largo de los años, recordando que comenzó a fomentar respuestas sociales durante la hiperinflación de 1989, y mencionó la importancia de programas como las Cajas PAN. Con el tiempo, el Estado incrementó su colaboración; en los años noventa, las ollas populares se transformaron en comedores y se integraron en programas como el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Impacto de la pandemia y nuevas modalidades de asistencia

Con la llegada de la pandemia en 2020, las ollas populares mantuvieron su relevancia, aunque sus dinámicas cambiaron. “La gente se acercaba, retiraba la comida y se iba. Entonces, se produjo un cambio significativo en la dinámica”, reflexiona Migliore, al señalar cómo la modalidad de entrega individual ha reemplazado el tradicional encuentro comunitario.

En su análisis actual, Migliore destacó un aumento notable en la demanda de estas asistencias, especialmente entre adultos mayores. Esto se ha visto acompañado por una reducción en los recursos estatales, lo cual ha llevado a muchas comunidades a autoorganizarse y depender de la solidaridad de la gente.

Necesidad de políticas alimentarias transformadoras

Frente a la situación, Migliore indicó la necesidad de reflexionar sobre si estas medidas son suficientes: “¿Eso alcanza? ¿Eso puede ser la manera en la que resolvemos los problemas sociales? Yo creo que definitivamente no”. En relación a las políticas actuales, mencionó que si bien la AUH es un buen programa, se presenta una falencia en la atención a aquellos sin hijos y a adultos mayores, lo que es fundamental abordar.

Finalmente, la especialista subrayó el impulso de la solidaridad en Argentina, resaltando que ante grandes crisis, la capacidad de movilización de la sociedad es impresionante.

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