Aclaración de Riquelme sobre la conversación con Cascini
La noche del domingo, posterior a la victoria de Boca Juniors ante Independiente por 1-0, Raúl Cascini participó en una conversación telefónica con el periodista Flavio Azzaro en su programa, sin percatarse de que estaban al aire. Junto a él, Juan Román Riquelme, presidente del club, hizo varias intervenciones desde el fondo, en un tono jocoso sobre un asado pendiente y provocaciones relacionadas con el estado actual de Boca y River.
Cascini, tras la insistencia de Azzaro para que se uniera al programa, mencionó: “El domingo, después de ganarle a Ponzio, voy…”. Un día después, Riquelme se presentó en “No Podemos Perder”, un canal de streaming de AZZ, alrededor de las 23 horas. Antes de abordar varios temas sobre Boca, el fútbol argentino y su vida personal, aclaró sobre el día previo: “Siempre ando tranquilo, recién salimos del club, todo bien. Fue medio raro porque comenzaron a bromear, nosotros también y, sabés muy bien que yo mucho no miro la tele, después me enteré que estábamos en vivo. Hicimos boludeces como siempre cuando tenemos la suerte de hablar por teléfono.”
Reflexiones sobre los jugadores y el equipo
Durante la charla, Riquelme hizo referencia a dos amigos en común con Cascini, indicando: “¿Si quiero a Villa? Los quiero a todos. A Chipirito y Pirulo, que son mis hermanos, hacen el asado en casa desde que tengo 10 años. Son parte de mi vida, los amo. Me hacen el asado hoy en casa todavía. A Villa y a todos los jugadores quiero. A Villa, cuando lo volvimos a traer al club, lo han criticado mucho, le han pegado bastante… estamos contentos de tenerlo en el club, creemos que puede ayudarnos mucho y contamos con jugadores muy buenos que lo están haciendo bien y nos ayudan a que el equipo pueda competir”.
Riquelme también analizó la situación actual de Boca, justo a las puertas de un nuevo Superclásico contra River, y subrayó que el equipo sigue siendo competitivo en los torneos que participa. Elogió el desempeño de Rodolfo Arruabarrena, destacándolo como un entrenador vinculado al club y capaz de mantener la cohesión en el plantel. Asimismo, valoró la presencia de referentes como Leandro Paredes: “A Arruabarrena se lo ve contento, volvió a su casa. Es una persona muy alegre, que tiene las cosas claras y siente mucho los colores”.
Posición sobre los árbitros y la economía del club
El presidente xeneize también se pronunció acerca del ambiente de críticas hacia los árbitros en el fútbol argentino, sin dirigirse a ningún juez en particular. Afirmó que, pese a errores aislados, “a la larga gana el mejor” y enfatizó en la necesidad de autocrítica por parte de los equipos. Recordó la eliminación en la Copa Libertadores: si bien reconoció que hubo una jugada arbitral controvertida, subrayó que Boca no supo aprovechar sus oportunidades ni destacó en los partidos cruciales.
En cuanto a la administración económica del club, Riquelme defendió la gestión actual, que busca cuidar los recursos mientras se planifican nuevas incorporaciones y mejoras en La Bombonera. Confirmó que el proyecto de ampliación del estadio sigue adelante, aunque pidió evitar generar falsas expectativas. Asimismo, reconoció que la dirección actual encontró el estadio en estado de abandono. Asumió la responsabilidad por los resultados: si Boca no gana, las críticas recaen sobre él, pero los triunfos pertenecen al equipo y cuerpo técnico.
Recuerdos emotivos
Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista fue cuando Riquelme recordó el secuestro de su hermano Cristian en abril de 2002. Relató que, tras recuperarlo después de varios días, su hermano le pidió que jugara el siguiente partido de Boca contra Huracán, algo que finalmente pudo cumplir. Riquelme evocó esa experiencia como uno de los episodios más difíciles de su vida y reveló que, meses después, ambos se mudaron a España para residir en Barcelona.



















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