Vacunas argentinas llegan a Europa
Por primera vez, una vacuna veterinaria desarrollada y producida en Argentina llega al mercado europeo, marcando un importante logro en el ámbito de la salud animal. Ante la emergencia sanitaria que enfrenta Chipre debido a una variante exógena del virus de fiebre aftosa (SAT1), la empresa Biogénesis Bagó realizó su primer envío de estas vacunas como parte de la campaña de inmunización promovida por las autoridades veterinarias de la isla.
Un hito significativo
Este envío representa un momento histórico, pues implica la primera vez que una vacuna creada en Argentina se exporta a un país de la Unión Europea. Según Esteban Turic, CEO de Biogénesis Bagó, “Es un hito porque es el primer envío de una vacuna desarrollada y elaborada en Argentina hacia un país comunitario. El mundo en general, y en este caso Chipre en particular, enfrentan una demanda insatisfecha de vacunas contra la fiebre aftosa como consecuencia de los brotes que están ocurriendo en varios países de distintos continentes”.
Evidencias científicas de eficacia
El comunicado de Biogénesis Bagó destaca que la capacidad de la empresa para hacer frente a esta emergencia está respaldada por evidencia científica reciente. Un estudio realizado por Wageningen Bioveterinary Research, una entidad de referencia mundial en fiebre aftosa, confirmó que la vacuna producida por la firma otorga un 100 % de protección contra la cepa SAT1 topotipo III, administrada en un régimen de dos dosis, y un 86 % de protección con una sola dosis. Este estudio es el mismo que se lleva a cabo para validar vacunas en Argentina a través de SENASA.
Contexto de la emergencia sanitaria en Chipre
La exportación de vacunas se enmarca en un contexto crítico, ya que Chipre ha sufrido un brote de fiebre aftosa asociado al serotipo SAT1, una variante originaria del sur de África. Esta cepa también ha sido detectada en varios países de norte de África, Medio Oriente, Grecia, Turquía, Mongolia y China, lo que requiere vacunas específicas para su control, ya que las formulaciones convencionales utilizadas en otras regiones no ofrecen la protección adecuada.
Desde el 19 de febrero, tras la detección de varios brotes en la región de Lárnaca, Chipre ha perdido su estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), lo que ha llevado a las autoridades a establecer restricciones en el movimiento de animales y suspender las exportaciones de ganado. También han puesto en marcha un programa de vacunación de emergencia para contener la propagación del virus.
Turic agrega que “Cuando la enfermedad comenzó a diseminarse por el territorio, quedó claro que continuar exclusivamente con el sacrificio sanitario implicaba pérdidas económicas muy elevadas, además de las compensaciones a los productores. La vacunación representa una alternativa mucho más eficiente para el país y la región desde el punto de vista sanitario y económico”.
Expansión internacional de Biogénesis Bagó
La llegada de las vacunas a Chipre forma parte de la estrategia de expansión global de Biogénesis Bagó, que ha estado presente en el mercado internacional durante más de veinte años, comercializando productos en más de 70 países en América, Europa, Asia, Medio Oriente y África. Con una capacidad de producción de 450 millones de dosis de vacunas anuales, la empresa opera en 13 filiales y ocho sitios de producción en seis naciones, con más de 1,300 empleados. Su portafolio incluye más de 270 productos para más de diez especies animales, destacándose en la prevención y control de la fiebre aftosa, produciendo 300 millones de dosis de vacunas antiaftósicas al año y gestionando uno de los bancos de antígenos más grandes del mundo, con capacidad para 110 millones de dosis.



















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