Un legado que trasciende generaciones
Hay artistas que marcan un hito en la historia musical, y otros que también crean un nuevo lenguaje. Luis Alberto Spinetta es la unión perfecta de ambos aspectos. Considerado un verdadero arquitecto de la música, Spinetta consiguió que la vanguardia se volviera accesible para el público en general. Hoy, 23 de enero, se cumplirían 76 años de su nacimiento y, desde su fallecimiento en 2012, esta fecha se ha instituido como el Día Nacional del Músico, rindiendo homenaje a su inmenso legado.
Los inicios de Almendra
La historia de Luis comenzó en el barrio de Belgrano, donde fundó la banda Almendra junto a Edelmiro Molinari, Emilio del Guercio y Rodolfo García. En 1969, publicaron su primer álbum, que contaba con una impactante tapa y se convirtió en un hito en la música argentina. Mientras el mundo estaba cautivado por los Beatles, Spinetta y su banda eligieron demostrar que el español también podía ser parte de la psicodelia y la poesía, incorporando clásicos como “Muchacha (ojos de papel)” que se han convertido en parte del ADN cultural argentino.
La evolución de su carrera
Después de la separación de Almendra y un viaje transformativo por Europa, Spinetta volvió con un enfoque renovado al lanzar Pescado Rabioso. Este nuevo proyecto musical representaba una transformación hacia un sonido más eléctrico y visceral. Con discos como “Desatormentándonos” y el icónico “Pescado 2”, exploró temáticas más oscuras y complejas.
Un disco clave: Artaud
La cúspide de esta etapa llegó con “Artaud” (1973), un álbum que, aunque lleva el nombre de Pescado Rabioso, es considerado una obra solista de Spinetta. Inspirado en el poeta francés Antonin Artaud, el disco es una obra maestra que combina fragilidad y fuerza. Temas como “Todas las hojas son del viento” y “Cantata de puentes amarillos” son hoy objeto de estudio en conservatorios y facultades de letras.
La búsqueda musical sin fin
Continuando su inquieta trayectoria, Spinetta fundó Invisible, donde junto a Pomo y Machi Rufino logró una precisión técnica admirable, fusionando estilos de jazz y rock. Su disco “El jardín de los presentes” (1976) es considerado por muchos críticos como uno de los mejores discos de la historia del rock nacional, destacándose como un refugio de belleza durante los años oscuros de la dictadura militar argentina.
Las Bandas Eternas y su legado
La carrera de Spinetta fue un constante devenir artístico. En los años 80, con Spinetta Jade, se adentró en el jazz-fusión y los sintetizadores, dejando como legado temas como “Bajo Belgrano”. Luego, en los 90, volvió a la crudeza con Los Socios del Desierto, demostrando que su guitarras aún podían transmitir la misma intensidad en canciones como “Cheques”.
El punto culminante de su trayectoria se vivió el 4 de diciembre de 2009 en el Estadio de Vélez Sarsfield, donde ofreció un concierto histórico que reunió a todas sus Bandas Eternas. Fue una celebración viva que repasó cuatro décadas de coherencia artística, congregando a varias generaciones de músicos y fans y reafirmando que Spinetta no era simplemente un músico, sino un verdadero ecosistema cultural.
Celebrando su legado el 23 de enero
Luis Alberto Spinetta falleció el 8 de febrero de 2012, dejando un vacío que marcó profundamente la cultura argentina. Su impacto se institucionalizó cuando, en 2014, el Congreso de la Nación Argentina aprobó la Ley 27.106, que establece el 23 de enero como el Día Nacional del Músico. Esta fecha no solo celebra a una estrella del rock, sino que también reivindica la figura de un artista comprometido con su labor y con el respeto hacia sus colegas.
El eco de Spinetta se siente en 2026, presente en las nuevas generaciones de artistas de indie, trap y jazz, quienes citan su obra como influencia decisiva. Su estética, su labor como ilustrador y su filosofía centrada en el amor y la protección de la naturaleza lo convierten en un referente que trasciende el ámbito musical.




















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