Los orígenes de una melodía icónica
El compositor y pianista Bart Howard fue quien creó “Fly Me to the Moon” en 1954, inicialmente bajo el título de “In Other Words”, resistiendo así la recomendación de los editores de cambiar la famosa frase central. Esta canción, que fue grabada por primera vez ese mismo año por la actriz y cantante Kaye Ballard para el sello Decca Records, logró más de 100 versiones en la siguiente década. Sin embargo, todo cambió en 1964, cuando Frank Sinatra la convirtió en un verdadero clásico de todos los tiempos.
Sinatra incluyó esta emblemática canción en su álbum “It Might as Well Be Swing”, con el acompañamiento de la orquesta de Count Basie. Los arreglos musicales de este disco fueron realizados por Quincy Jones, quien había colaborado previamente con Sinatra en el álbum This Time by Basie, que también contenía una versión de “Fly Me to the Moon”. Según el crítico musical Will Friedwald, “Jones aceleró el tempo y la llevó a un cuatro por cuatro aún más marcado”, mientras que la interpretación de Sinatra con la combinación Basie/Jones “se cargó para transformarla en un swing directo que prácticamente explota de energía”.
Un viaje espacial inolvidable
Más allá de su éxito musical, la canción se ha vinculado de manera inseparable a los viajes espaciales. Hay una historia fascinante al respecto. Buzz Aldrin, tras el alunizaje del módulo lunar el 20 de julio de 1969, se inclinó para tomar un casete en el que tenía grabada la canción, lo que dio lugar a la leyenda de que la versión de Sinatra fue la primera en sonar en la superficie lunar. La historiadora de ingeniería espacial Beth O’Leary y coautora del libro The Final Mission: Preserving Nasa’s Apollo Sites, afirma con certeza que “Fly Me to the Moon” sonó efectivamente en la Luna, ya que Aldrin lo reprodujo en la Tranquility Base. Por su parte, Nancy Sinatra compartió que saber que su padre había sido escuchado en la Luna fue “una de las mayores emociones” de su vida.
La celebración y el legado
Después de la exitosa misión a la Luna en 1969, Estados Unidos y el mundo recibieron con júbilo el regreso de los tres astronautas. El mayor general Michael Collins permaneció a bordo del Módulo de Comando y Servicio del Apollo 11, mientras que Neil Armstrong y Edwin Eugeni “Buzz” Aldrin exploraron la superficie lunar. Fueron homenajeados el 24 de julio como héroes y poco más de tres semanas después asistieron a una gran celebración en Houston, Texas. Aldrin estuvo acompañado por su padre, Edwin Eugene Aldrin Sr., aunque su madre, Marion Moon, quien había padecido problemas mentales previos al éxito de su hijo, no estuvo presente, habiendo fallecido en 1968.
La celebración en Houston se convirtió en un evento masivo, con más de 250,000 personas llenando las calles para festejar, mientras billetes ficticios y certificados lunares caían desde arriba, cubriendo la ciudad con más de sesenta centímetros de papel. Durante una ceremonia privada después del desfile, si bien la voz de Sinatra fue protagonista al declarar: “Han llegado muy lejos, muchachos. Bienvenidos a casa. Estamos orgullosos de ustedes”, interpretar “Fly Me to the Moon” generó una gran ovación.
El vínculo entre Sinatra y la misión lunar superó lo anecdótico. En una entrevista de 2018 con GQ, Quincy Jones rememoró la emoción del cantante al afirmar: “¡Tenemos la primera música en la Luna! ¡La vamos a poner de nuevo en el show!” Para Sinatra, este vínculo representaba no solo un orgullo sino también una oportunidad para aumentar el valor comercial de su famosa interpretación.
El estatus cultural de la canción
El carácter simbólico de “Fly Me to the Moon” se solidificó cuando la NASA la incluyó en la misión Apollo 11 y posteriormente en el memorial de Neil Armstrong en 2012. Esto destaca la evolución de la canción desde un estándar de cabaret neoyorquino hasta convertirse en un ícono espacial y multimedia. La interpretación de Sinatra se estableció como la versión definitiva, desbancando numerosas adaptaciones anteriores, incluidas versiones de Julie London, Paul Anka y la instrumental de Joe Harnell de 1962.
La popularidad de la canción continuó creciendo en la década siguiente, llegando a más de 300 grabaciones en 1995, lo que marcó un récord en el ámbito musical angloparlante. Además, su resonancia no se limitó así; su inclusión en películas y series como Wall Street, RoboCop, El diario de Bridget Jones, Sex and the City, Mad Men y Los Simpson evidencian su impacto cultural. Tony Bennett la ha integrado en su repertorio desde los años noventa, interpretándola en su famoso concierto de MTV Unplugged de 1994 e incluso parodiándola como “Slimey to the Moon” en Sesame Street en 1998.
La primera presentación pública de “Fly Me to the Moon” fue en el Blue Angel Cabaret de Nueva York, interpretada por Felicia Sanders, lo que impulsó su popularidad entre los intérpretes de jazz y pop. Cantantes como Chris Connor, Johnny Mathis, Nat King Cole, Portia Nelson, Nancy Wilson, Eydie Gormé y Peggy Lee grabaron la canción en los años cincuenta. Además, la cantante Connie Francis hizo versiones en italiano (“Portami Con Te”) y español (“Llévame a la Luna”), expandiendo así su proyección internacional.




















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