Una mudanza con consecuencias inesperadas
Nazmi Hanafiah, un ingeniero informático de 30 años, refleja su experiencia con humor nervioso: “Conseguí escapar de este lugar”. Hace un año, Nazmi decidió mudarse a Forest City, un complejo residencial de gran ambición ubicado en Johor, en el sur de Malasia, donde alquiló un departamento de un dormitorio con vista al mar. Sin embargo, a los seis meses, la situación cambió drásticamente y decidió que ya era suficiente. “No quería seguir viviendo en lo que él mismo llama una ‘ciudad fantasma'”, confiesa. En el momento de la entrevista, se encuentra de vuelta en la misma torre en la que vivía, y con nostalgia dice: “Se me eriza la piel de solo volver”. La soledad que experimentó lo llevó a querer salir de allí sin preocuparse por el depósito o el dinero.
El auge y la caída de Forest City
Forest City fue concebido durante el auge inmobiliario en China, donde los desarrolladores se beneficiaban de préstamos masivos para construir propiedades, tanto en el país como en el extranjero, orientadas a la clase media. Country Garden, la empresa detrás del proyecto, prometió una metrópoli ecológica con campos de golf, parques acuáticos, oficinas, bares y restaurantes, con la expectativa de que llegara a albergar a casi un millón de personas. Sin embargo, ocho años después de su concepción, solo se ha completado el 15% del complejo, y actualmente poco más del 1% está ocupado, lo que lo convierte en un símbolo de la crisis inmobiliaria que asola a China.
La atmósfera inquietante de un lugar desolado
Forest City fue comercializada como un “paraíso soñado para toda la humanidad”, pero su verdadero mercado era la población china, con precios que estaban muy por encima del poder adquisitivo de la mayoría de los malasios. Nazmi comparte su desilusión, describiendo el lugar como “da miedo” debido a la falta de actividades e instalaciones. En el complejo, la atmósfera es surrealista con un parque infantil abandonado, un viejo coche oxidado y algunos letreros que advierten sobre cocodrilos en las cercanías. En el centro comercial, muchas tiendas están cerradas y los empleados parecen desmotivados. A medida que cae la noche, la oscuridad envuelve a Forest City, donde las luces de las torres de apartamentos permanecen apagadas, insinuando una falta de vida.
Descontento entre los compradores y las restricciones del mercado
Los pocos residentes, como Joanne Kaur, sienten desasosiego, pues son conscientes de la gran cantidad de unidades deshabitadas. Ella y su marido, quienes viven en la planta 28, son los únicos inquilinos en su piso, y lamentan por aquellos que invirtieron en propiedades que no cumplen las expectativas. La situación actual del mercado inmobiliario en China, marcada por una crisis por excesos de préstamos y regulaciones estrictas, ha vuelto insostenibles proyectos como Forest City. Las declaraciones de varios compradores en redes sociales reflejan su decepción y tristeza sobre sus inversiones perdidas.
La incertidumbre sobre el futuro de Forest City
Country Garden enfrenta una enorme deuda de casi 200.000 millones de USD y ha retirado varios proyectos, lo que suma a la incertidumbre del futuro del complejo. A pesar del apoyo gubernamental, factores políticos locales y restricciones internacionales han dificultado la atracción de nuevos residentes. La situación financiera de Country Garden se agrava bajo la presión de un mercado comprador que necesita garantías sobre el futuro de los desarrollos. Los expertos advierten que la ambición por construir en áreas aisladas no siempre se traduce en éxito.
Conclusión: Aprendiendo de la experiencia
Forect City es un ejemplo claro de cómo las grandes aspiraciones pueden verse opacadas por la realidad del mercado. A medida que el entorno de inversión se vuelve más incierto, personas como Nazmi optan por elegir sus futuros hogares con más precaución. Con renovada determinación, Nazmi concluye: “Estoy contento de haber dejado este lugar: ahora he recuperado mi vida.”


















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