Frente a las medidas de regularización
El gobierno de José Antonio Kast ha suspendido la regularización de 182,000 migrantes en Chile, que había sido promovida por la administración anterior de Gabriel Boric. Con esta decisión, se prepara para presentar ante el Congreso dos nuevos proyectos de ley que refuerzan las restricciones sobre el ingreso de personas indocumentadas.
Kast asumió la presidencia el 11 de marzo, prometiendo aplicar un enfoque de “mano dura” ante la migración irregular, vinculando el aumento de la delincuencia con el incremento de ciudadanos no documentados en el país en años recientes.
Estrategia más restrictiva
La medida, confirmada por el Servicio Nacional de Migraciones el lunes, marca el inicio de una política más estricta que pone en el centro de su agenda el control fronterizo y la posibilidad de expulsar a extranjeros en situación irregular. Según el organismo, el gobierno anterior había dejado un decreto listo para regularizar a aquellos que formaban parte del proceso de empadronamiento de migrantes. Sin embargo, la actual administración ha decidido no llevar a cabo su implementación.
El director del Servicio de Migraciones, Frank Sauerbaum, enfatizó: “No vamos a producir una regularización masiva como se propuso en el gobierno de Boric”. Además, sostuvo que alrededor de 6,000 personas de este grupo ya habrían incurrido en delitos, justificando así el cambio en la política migratoria. Sauerbaum resaltó que se intensificarán las inspecciones en los lugares de trabajo con alta presencia de migrantes indocumentados, aunque enfatizó que estas no serán persecutorias: “No será una caza de brujas”, aclaró.
Plan Escudo Fronterizo
Esta acción se inscribe dentro de un plan más amplio que busca revertir las políticas migratorias actuales. Durante su campaña y en los días iniciales de su gestión, Kast prometió la expulsión de aproximadamente 337,000 migrantes irregulares, la mayoría provenientes de Venezuela. A tan solo cinco días de asumir, visitó la región de Arica, en la frontera con Perú, para supervisar el inicio del “Plan Escudo Fronterizo”, que incluye proyectos para construir barreras físicas, zanjas y sistemas de vigilancia con cámaras.
El plan contempla una zanja de tres metros de ancho y profundidad que se extenderá por unos 30 kilómetros en áreas críticas de la frontera con Bolivia, además de despliegue militar reforzado en las regiones más afectadas por cruces clandestinos. Kast declaró: “Este es solo el comienzo. Serán muchos kilómetros los que se bloquearán”.
Nuevos proyectos de ley
El Ejecutivo también anunció la presentación de dos proyectos de ley al Congreso, uno de los cuales busca sancionar a quienes faciliten el ingreso irregular de migrantes, mientras que el otro tipifica como delito la entrada ilegal al territorio chileno. Este endurecimiento de la política migratoria, inspirado en las estrategias de Nayib Bukele en El Salvador y Donald Trump en EE.UU., anticipa un intenso debate político y social sobre temas como la seguridad, los derechos humanos y la integración en el país vecino.



















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