Tensiones en el yen y posibles intervenciones
Recientemente, el yen japonés alcanzó su nivel más alto en dos meses, impulsado por las declaraciones de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos que sugieren una posible intervención conjunta con el Gobierno japonés. Esta sería la primera vez en 15 años que se llevaría a cabo dicha intervención, justo cuando el valor del dólar se encuentra en su punto más bajo frente a otras monedas desde septiembre.
Acciones sorpresivas de la Fed
El pasado viernes, la Fed de Nueva York, que desempeña un papel fundamental en los mercados financieros, llevó a cabo un inusual ‘rate check’, contactando a varios intermediarios financieros para indagar acerca de la tasa de intercambio entre el dólar y el yen. Este tipo de acción se interpreta generalmente como una señal de que las autoridades estadounidenses están considerando intervenir en el mercado.
Durante el mismo día, hubo rumores de que el Gobierno japonés, liderado por Sanae Takaichi, podría haber actuado para apoyar al yen tras la reunión de política monetaria del Banco de Japón (BoJ), que decidió mantener las tasas de interés sin cambios. Según analistas del Grupo ING, “las autoridades japonesas podrían haber intervenido el viernes cuando el USD/JPY superó los 159”.
El impacto en el mercado
Como reacción a estas informaciones, el yen experimentó un aumento del 1,5%, alcanzando 153,30 por dólar, su nivel más alto desde inicios de noviembre. Al cierre de las operaciones, la cotización fue de 154,04. Este movimiento también afectó la bolsa japonesa, donde el Nikkei 225 cerró con una caída del 1,79%.
Paralelamente, Takaichi ha convocado a elecciones anticipadas programadas para el 8 de febrero. En este contexto, el Gobierno japonés ha intensificado su retórica, con la primera ministra advirtiendo que tomará “las medidas necesarias” contra movimientos especulativos en el mercado. Por su parte, la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, y el funcionario japonés en materia de divisas, Atsushi Mimura, han reafirmado su compromiso con una “estrecha coordinación” con Estados Unidos, dispuestos a “actuar de forma apropiada”.
Riesgos de intervención en el mercado
A pesar de las acciones que pueden tomarse, intervenir en el mercado del yen presenta desafíos. Japón podría verse obligado a vender parte de sus tenencias en bonos del Tesoro estadounidense para mantener la compra de yenes, lo que a su vez podría aumentar los rendimientos de dichos bonos, algo que no sería bien recibido por Washington en un contexto de mercados volátiles. Además, cualquier intervención requeriría el consentimiento de los demás miembros del G7, ya que la última acción coordinada sobre el yen tuvo lugar en 2011 tras el devastador terremoto y tsunami que golpeó Japón.
Finalmente, el BoJ se enfrenta a un dilema, intentando equilibrar la estabilización del yen sin provocar un incremento indeseado en los rendimientos de los bonos del Gobierno japonés con una política monetaria demasiado restrictiva.


















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