Contexto del accidente
La investigación judicial sobre el fallecimiento de Sofía Devries, una joven de 23 años quien falleció durante una práctica de buceo en Puerto Madryn, avanza con el análisis de testimonios de los participantes en la inmersión, así como con el estudio de manuales y normativas de seguridad que rigen esta actividad. Este incidente ha causado una profunda conmoción tanto en Chubut como a nivel nacional, abriendo un debate sobre las condiciones de formación y la responsabilidad de los instructores en situaciones críticas bajo el agua.
Hallazgo del cuerpo de la joven
El cuerpo de Devries fue recuperado el miércoles 18 de febrero por la Prefectura Naval Argentina en la popa del pesquero chino Hu Shun Yu 809, un barco hundido hace aproximadamente diez años para formar un arrecife artificial, que se ha convertido en un punto de inmersión popular. La recuperación ocurrió en el Golfo Nuevo, cerca de Punta Cuevas, después de un operativo de búsqueda que duró 48 horas.
Detalles del accidente
La alerta por la desaparición de Sofía se emitió el lunes 16 de febrero, poco después de que el grupo de buzos regresara al barco. Según se informa, ella había sido vista por última vez durante una inmersión para obtener una certificación internacional de buceo. Aunque inicialmente se pensó que participaba en un “bautismo de buceo”, se comprobó que en realidad había tomado un curso de Open Water, permitiéndole descender hasta 18 metros de profundidad.
La tragedia en el fondo del mar
Tras haber completado el curso, el grupo se organizó para realizar una inmersión más avanzada al día siguiente, donde Devries decidió participar. Testimonios indicaron que el grupo contaba con cuatro personas y varios instructores. Durante la inmersión, la pareja de Sofía enfrentó dificultades para descender debido a problemas de compensación de presión, lo que lo llevó a permanecer arriba mientras ella continuaba con el instructor en una mayor profundidad.
Conversación bajo el agua
Los relatos sugieren que el instructor señaló que tenía un problema con su chaleco compensador y comenzó a ascender, dejando a Devries en el fondo. Mientras la joven entraba en pánico, su pareja intentó ayudarla ofreciendo su propio regulador y tratando de inflar su chaleco para subir juntos. Sin embargo, en medio de este intento de rescate, Devries se soltó y su pareja, tras inflar su propio chaleco, ascendió sin poder regresar para asistirla.
Evaluación del protocolo de seguridad
Uno de los aspectos centrales de la investigación es si el instructor cumplió con los protocolos de seguridad al decidir ascender solo. La discusión gira en torno a si debió ordenar que todo el grupo ascendiera. La fiscalía ha solicitado los manuales de la PADI y las normativas de la Prefectura Naval para esclarecer si existía una regla que impidiera al instructor abandonar a los buzos durante la inmersión.
Declaraciones del instructor y de la empresa de buceo
El titular de la escuela de buceo Freediving Patagonia, Alejandro Andrés, aseguró que la inmersión fue organizada por otra empresa de Buenos Aires que contrató sus servicios. Clarificó que el instructor involucrado era de esa empresa y que no participó en la supervisión de la actividad. Además, afirmó que la tragedia lo atormentará de por vida y que no dará detalles sobre el incidente, dejando que el juez se encargue del caso.
Impacto emocional y futuro de la actividad
Andrés compartió el impacto emocional que tuvo el evento y mencionó que planean realizar una revisión interna de sus procedimientos. A pesar de la repercusión del caso, confirmó que continuará con su actividad, priorizando el bienestar de su hija y el negocio que ha construido durante 15 años.



















Comments