Cambio en la percepción de la riqueza en Argentina
La realidad sobre la riqueza en Argentina ha evolucionado notablemente en comparación con años anteriores. La interrogante sobre lo que implica actualmente ser rico o formar parte de la clase alta presenta un contexto donde los símbolos de poder, consumos y aspiraciones están en continuo cambio. Un reciente estudio comparativo en seis naciones revela que el 59% de los argentinos afirma que hacer dinero es aceptable y respeta a quienes logran acumularlo. Esta percepción desafía la tradicional visión que vincula la riqueza con personajes de dudosa reputación, como los narcos.
Observaciones del experto Fernando Moiguer
Fernando Moiguer, especialista en consumo, explicó este fenómeno durante una entrevista reciente. Según la investigación que presentó, hasta antes de la pandemia, un 92% de los argentinos se autodefinía como clase media, incluso en situaciones de pobreza. Moiguer comentó: “El que estaba en la clase baja decía: ‘Voy a terminar siendo clase media, ya consumo y opero como tal’, y el clase alta se escondía”.
Este modelo de percepción ha visto un cambio acelerado tras años de crisis, donde el 66% de la clase baja ahora también muestra una valoración positiva hacia la riqueza y respeto a quienes la generan. Moiguer argumenta que situaciones de privación han llevado a esta nueva comprensión. Notó que la sociedad argentina está adoptando valores más cercanos a los de las culturas anglosajonas, donde la prosperidad personal se legitima socialmente.
Características y ganancias de la clase alta
La élite económica resulta ser un 6% de la población, pero acumula el 34% de la riqueza nacional. Para considerarse parte de este grupo, se necesita un ingreso mensual mínimo de 8,000 USD, cifra comparable al promedio salarial en Europa y Estados Unidos. Moiguer destacó que esta clase social se divide en tres subgrupos:
- Herederos: Poseen patrimonios de más de 40 millones de USD y mantienen valores tradicionales.
- Autoconstruidos: Han generado su fortuna y se centran en transmitírsela a la próxima generación.
- Fast Money: Incluye a quienes han acumulado riqueza recientemente, especialmente en sectores como criptomonedas y biotecnología.
El grupo de “fast money” se distingue por su exhibición pública. Moiguer señaló que, por ejemplo, el 26 de diciembre, la cantidad de aviones privados en Punta del Este se duplicó en comparación con años previos, siendo que dos tercios pertenecían a argentinos.
Cambio en las aspiraciones dentro de la élite
A pesar de pertenecer a clases más altas, muchos de estos individuos sienten constantemente la presión de perder lo que han conseguido. Moiguer subraya que la competencia interna se ha intensificado, con presiones que fomentan una movilidad social más individual que colectiva, contrastando con tiempos en que la clase media avanzaba en conjunto.
La expansión de la riqueza en el interior del país
El auge de la riqueza no se limita a la capital; ha proliferado en diversas regiones del país. La construcción de viviendas de alta gama en ciudades del interior ha crecido de forma significativa, superando incluso en diez veces la actividad registrada en el Área Metropolitana de Buenos Aires después de la pandemia. Ciudades como Salta, Neuquén, Córdoba y Mendoza están siendo testigos de esta transformación.
Sin embargo, este crecimiento trae consigo el surgimiento de cinturones de pobreza alrededor de estas áreas prósperas, lo que indica una desiguale distribución del crecimiento económico. La recuperación completa de los niveles de consumo anteriores a noviembre de 2023 podría no concretarse hasta 2030.
Así, el dinero en la actualidad ha adquirido un nuevo valor simbólico, donde hacer dinero se convierte en un valor positivo en Argentina, a diferencia de lo que había sido históricamente. Ritualidades y tradiciones culturales, como el mate y el asado, siguen funcionando como elementos de cohesión social, incluso entre los sectores más privilegiados.


















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