Una visión clara del éxito
James Cameron, convencido de que su película iba a triunfar, expresó: “Para no dejar que sea yo quien decida van a tener que echarme, y para echarme van a tener que matarme.” A pesar de la presión de los productores de 20th Century Fox para reducir el presupuesto y la duración del filme, el cineasta mantuvo su apuesta por una obra que combinara drama, romance y efectos visuales sin precedentes.
Una historia de amor en medio de la tragedia
La idea de Titanic surgió de la obsesión de Cameron por los naufragios, considerando el hundimiento del Titanic en 1912 como “el Everest de los naufragios”. Decidido a llevar esa tragedia a la gran pantalla, Cameron optó por entrelazarla con una historia de amor que se desarrollara a bordo del lujoso transatlántico. Para ello, necesitaba una pareja que cautivara al público, elegir a los actores adecuados era crucial.
- Se consideraron para el papel protagónico masculino nombres como Christian Bale, Tom Cruise y Matthew McConaughey.
- Kate Winslet mostró un ferviente interés por el papel femenino, distrayendo a Cameron con notas que firmaba como “De tu Rose”.
A pesar de que Di Caprio se mostraba inseguro durante las audiciones, cuando se llevó a cabo una prueba de química entre él y Kate, la conexión fue instantánea. Cameron recuerda que, tras esa prueba, ambos se convirtieron en la única opción viable para protagonizar la película.
Un rodaje de enorme implicación
El proceso de filmación se extendió a lo largo de 160 días, marcado por la fuerte obsesión de Cameron por la veracidad histórica y su deseo de lograr cada detalle. Para ello, se realizaron veinte inmersiones en la zona donde reposan los restos del Titanic, lo que costó alrededor de 3 millones de dólares que salieron de un presupuesto inicial que superó los 200 millones de dólares.
Los temores de los productores acerca de los elevados gastos y la duración del film no impidieron que Cameron, dispuesto a sacrificar su salario, insistiera en mantener el control creativo y el tiempo de la película.
Desafíos en el set
El rodaje también estuvo marcado por desafíos significativos, incluyendo una escena crucial de inundación en la Gran Escalera del transatlántico que implicó el vertido de 340,000 litros de agua, un riesgo para el set. Cameron, consciente de que solo tendría una oportunidad para filmar esta secuencia, admitió que experimentó una gran presión.
El éxito desbordante de Titanic
A pesar de los retos, Titanic se transformó en un fenómeno en taquilla, liderando durante quince semanas la lista de películas más vistas en Estados Unidos y recaudando un impresionante total de 2,264 millones de dólares. Este éxito cambió la percepción de Hollywood sobre las películas de más de tres horas, destruyendo mitos y prejuicios sobre el romance y la tragedia.
La película no solo recibió once Óscar, consolidándola en la historia del cine, sino que también dejó abierto el debate sobre la viabilidad de la escena donde Jack podía o no entrar en la tabla con Rose, algo que Cameron aclaró fue una decisión artística.
Una canción icónica
Un elemento inesperado en el éxito de la película fue la decisión de incluir la canción “My Heart Will Go On,” compuesta por James Horner y Will Jennings. A pesar de las dudas iniciales de Cameron respecto a su comercialismo, la canción se convirtió en un ícono, elevando aún más la fama del film.
La mezcla de una narrativa poderosa, la conexión entre Di Caprio y Winslet, así como el impacto visual y sonoro, convirtieron a Titanic en una obra maestra inigualable en la cinematografía.



















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