Cierre de la última Puerta Santa
Este martes, el Papa Francisco llevó a cabo el cierre de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, marcando el cierre del Año Santo Jubilar 2025. Este evento atrajo a más de 33 millones de fieles a la ciudad de Roma, a pesar de las inclemencias del tiempo con lluvia. En el Ángelus del mediodía, que puso fin a las ceremonias, el pontífice expresó su profunda preocupación por la situación en Venezuela.
Preocupaciones por el pueblo venezolano
El Papa manifestó que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración y conducir a la superación de la violencia y al camino de la justicia y la paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el Estado de derecho consagrado en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todas las personas y trabajando juntos para construir un futuro sereno, de colaboración, estabilidad y armonía, con especial atención a los más pobres que sufren la difícil situación económica”.
La ceremonia de clausura
Durante la emotiva ceremonia, el Papa se arrodilló frente a la puerta cerrada, mostrando solemnidad en sus acciones. Posteriormente, presidió la misa rodeado de cardenales de todo el mundo, quienes lucían vestiduras blancas. El Papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025 en medio del Jubileo, había inaugurado el Año Santo el 24 de diciembre de 2024.
Los jubileos se celebran cada 25 años y se concede una indulgencia plenaria a los peregrinos que atraviesan las puertas santas, significando un perdón de los pecados. Con una voz clara y emotiva durante la misa, el Papa reflexionó sobre la celebración de la Epifanía del Señor, resaltando que su presencia trae un nuevo comienzo y esperanza.
Reflexiones sobre la vida y la búsqueda espiritual
En un momento de profunda reflexión, el Papa destacó que la puerta cerrada ha sido testigo de numerosos peregrinos en busca de esperanza, planteando interrogantes sobre lo que han encontrado durante su travesía. “Todos somos vidas en camino”, subrayó, recordando que Dios es “vivo y vivificante”, instando a extender este mensaje de vida a todos los rincones del mundo.
“La búsqueda espiritual es un serio interrogativo al término del Año Jubilar”. El Papa hizo un llamado a aprender a reconocer en cada visitante y diverso una necesidad de conexión y aprendizaje mutuo.
Retos económicos y llamada a la paz
El pontífice también advirtió sobre los peligros de una economía distorsionada que busca maximizar ganancias, recordando que el Jubileo debe enseñarnos a ver a los demás no como meros consumidores, sino como compañeros de viaje. En su homilía, el Papa insistió en la importancia de captar las señales de los tiempos y proclamó que “el Niño que los Magos adoran es un bien sin precio y sin medida, la Epifanía de la gratuidad”.


















Comments