Anuncio del nuevo esquema cambiario
Un nuevo esquema cambiario ha sido revelado, el cual entrará en vigor el 1° de enero. Este plan modifica la forma en que se ajustará el techo de la banda cambiaria, que dejará de seguir un incremento del 1% mensual —como se ha hecho desde su implementación— y cambiará para ajustarse acorde al último indicador de inflación disponible. Así, debido al retraso en la publicación de los datos de inflación, las bandas se actualizarán con la tasa de inflación de hace dos meses. Por ejemplo, a partir de enero, se ajustarán con la inflación de noviembre.
Cambio en el esquema anunciado anteriormente
Esta modificación contrasta con el esquema presentado en abril, que había comenzado a ser objeto de críticas por una advertencia previa: una banda cambiaria amplia, que depende de la fluctuación de una demanda monetaria inherentemente inestable, podía llevar al tipo de cambio a moverse rápidamente hacia el límite máximo de la banda sin intervención en el mercado cambiario. Una vez alcanzado ese límite, surgían inevitables cuestionamientos sobre su consistencia. Por esta razón, se decidió ajustar el esquema original.
Los cuestionamientos se han centrado en la implicación de la apreciación del tipo de cambio y los retos que esto podría representar tanto para la acumulación de reservas del Banco Central como para las compras de divisas que realiza el Tesoro con el objetivo de garantizar el pago de la deuda en moneda extranjera.
Escenarios posibles
Para entender cómo podría operar el nuevo esquema, es útil considerar dos escenarios distintos:
- Escenario de confianza: En una economía con una baja monetización, donde no haya procesos electorales inmediatos—que suelen generar incertidumbre—y con un contexto que favorezca la oferta de divisas desde los sectores agropecuario y energético, se anticipa que podría haber una remonetización de la economía.
- Debilidad de la demanda monetaria: Si se presenta una nueva debilitación en la demanda de base monetaria, el tipo de cambio podría rápidamente alcanzar el nuevo techo, que estará determinado por la inflación de diciembre. Sin embargo, esta variable dependerá de la evolución de los precios futuros, lo cual resulta incierto.
Desafíos y consideraciones finales
Lo certero es que el nuevo techo será superior a lo que indica el esquema actual, ya que ninguna previsión inflacionaria asegura que la variación mensual de precios se mantenga alrededor del 1%. Esto introduce un grado de incertidumbre sobre el nivel que alcanzará dicho techo, lo que puede generar una divergencia en escenarios adversos.
Un factor crítico a tener en cuenta es cómo reaccionará la demanda de pesos ante el aumento de la incertidumbre sobre el valor futuro del peso. El año 2025 ha evidenciado nuevamente la fragilidad de la demanda de dinero en Argentina, con un M2 transaccional privado que finaliza el año un 40% por debajo de las estimaciones conservadoras de la autoridad monetaria de abril. A pesar de que existen fundamentos para prever una remonetización, es crucial tener un enfoque integral que no solo contemple variables económicas, sino también factores institucionales y de expectativas que fomenten la confianza y traduzcan en una creciente demanda de dinero. Sin embargo, dada la volatilidad observada, también es esencial estar preparados para situaciones imprevisibles.




















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