Un reencuentro lleno de emoción
Melina Santillán se encuentra en el hall de la clínica Santa Catalina de Neurorrehabilitación en Pilar. Es sábado, con el reloj marcando las 8.30 de la mañana, y espera junto a la entrada del camino que conduce a la habitación 101. Ocho meses han pasado desde la última vez que vio a Bastian Jerez, un niño de 9 años. “Estoy muy emocionada”, expresa Melina mientras observa el pasillo. Su último encuentro con Bastian tuvo lugar en La Frontera, en pinamar, justo en el momento del accidente que prácticamente transformó sus vidas.
El choque costó a Bastian 17 operaciones, varios meses de terapia intensiva y un largo proceso de rehabilitación. Melina recuerda con tristeza el día en que llevó a Bastian a la ambulancia: “Yo lo entregué muy grave. No estaba bien. Lo llevé a la ambulancia, lo acompañé y no lo vi más”. Sin embargo, para ella, este reencuentro es muy especial: “Él no me conoce, pero quiere conocerme. Eso es lo más lindo. Que un niño reconozca que alguien le salvó la vida”.
La historia del accidente
El accidente ocurrió el 11 de enero, cuando Bastian se encontraba de vacaciones con su padre. En la parte trasera de un UTV, junto a dos niñas, Bastian fue víctima de un choque con una Amarok conducida por el empresario Manuel Molinari. Mientras todos los demás pasajeros salieron ilesos, Bastian sufrió las peores lesiones. Melina, quien sucedía un control policial cercano, se convirtió por casualidad en la persona que le brindó ayuda inmediata tras ver su cuerpo tendido en la arena.
Al llegar al lugar, Melina comenzó a realizar maniobras de resucitación y, junto a su esposo, asistió a Bastian mientras llegaba la ambulancia. “Vi un cuerpo en el suelo y le dije a mi esposo: ‘Pará, hay un nene’”. Y así, minutos después de que Bastian entrara en paro cardiorrespiratorio, logró que el pequeño recuperara el pulso.
La primera ambulancia llegó tras diez minutos, seguido de otra que le proveyó oxígeno y los cuidados necesarios para su traslado al Hospital Municipal de Pinamar, donde su situación seguía siendo crítica.
Ocho meses de evolución
Ocho meses después, Melina ve acercarse a Bastian en una silla de ruedas, junto a su madre, Macarena Collantes, y su padre, Maximiliano Jerez. A pesar de su estado, la sonrisa de Bastian ilumina la escena. Al verla, Melina toma sus manos y le dice: “Hola, mi amor. Por fin te conozco”. A esto, Bastian comienza a llorar de emoción y logra decirle “gracias” repetidamente, expresando con ello su reconocimiento hacia la médica que le salvó la vida.
Macarena no olvida aquel primer encuentro tras el accidente, cuando expresó su gratitud a Melina, y recuerda cómo se llevó a Bastian en una tormenta crítica hacia Mar del Plata para recibir atención médica. “Fue un traslado complicado, pero Bastian nunca se descompensó”, reviste. Desde entonces, Bastian ha pasado por 17 operaciones y seis meses en terapia intensiva, demostrando un espíritu de lucha notable hacia su recuperación.
Hoy, está en un proceso activo de rehabilitación, donde empieza a hablar lentamente, puede mover los brazos y ya se encuentra realizando terapia física. Se enfrenta a los desafíos de comunicación y, a pesar de que aún no hay un diagnóstico definitivo sobre su futuro, su madre se muestra optimista: “Él sigue adelante. Nunca hizo un paso hacia atrás”.
La conexión con su médico
La relación entre Melina y la familia Jerez se ha fortalecido a lo largo de estos meses. Macarena, quien ha mantenido contacto con la doctora para conocer cada avance de Bastian, se siente profundamente agradecida. Ella subraya que cada pequeño progreso es un gran triunfo: “Verlo a Bastian mover un dedo, reconocerlo, para mí eso fue una bendición enorme”.
El futuro de Bastian, aunque incierto, sigue siendo un rayo de esperanza. Macarena imagina el día en que su hijo regrese a casa finalmente. “Esa noche no dormiré, pero de felicidad”. La causa judicial sobre el accidente sigue abierta, pero por ahora, su foco principal es la recuperación de Bastian y la construcción de un nuevo capítulo en sus vidas juntos.


















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