Sociedad

El conmovedor testimonio de la hija de David Bowie e Iman sobre sus luchas personales

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Reflexiones de Alexandria Zahra Jones

Alexandria Zahra Jones, conocida como Lexi, es la única hija del icónico músico David Bowie y la supermodelo Iman. En un emotivo video de 20 minutos, la joven de 25 años decidió hablar abiertamente sobre los momentos más difíciles de su vida, abordando sus luchas con las adicciones, los trastornos alimenticios y los prolongados tratamientos psiquiátricos.

La presión de la fama y su impacto

A diez años de la muerte de su padre, Lexi revela cómo su niñez y adolescencia estuvieron marcadas por la fama de sus padres. En su publicación en Instagram, mencionó: “Algunos me conocen por escribir mucho, otros por componer música, otros personalmente, pero hay una parte de mí que la mayoría desconoce, experiencias que moldearon casi todo lo que soy”.

Desde el principio, destaca que su historia no solo se trata de ser una heredera privilegiada, sino de lidiar con las presiones de crecer en un entorno de atención pública. “Desde muy chica sentí que era la ‘hija de’. La gente proyectaba constantemente cosas en mí y yo sentía que ya estaba definida antes de tener la oportunidad de que me conocieran”, explicó.

Luchas internas y búsqueda de ayuda

Aunque tuvo “una infancia bastante feliz”, señala que la fama de sus padres afectó sus relaciones. Empezando a los 10 años, comenzó a asistir a terapia debido a la presión que sentía. “Me autolesionaba”, confesó. Lexi reflexiona: “No sabía por qué me sentía así, solo que era miserable, estúpida, incompetente, inútil, que no era digna de ser amada”. Reconoce que el éxito de sus padres solo acentuaba sus sentimientos de fracaso.

Su primer ataque de ansiedad ocurrió a los 12 años, y poco después desarrolló bulimia. “Pasé mucho tiempo preguntándome si yo era el problema”, reflexionó. El diagnóstico de cáncer de su padre fue otro momento crucial que la llevó a buscar consuelo en las drogas y el alcohol. “Cada vez que otros experimentaban, yo lo hacía para escapar de mí misma”, explicó.

Un camino difícil hacia la recuperación

Lexi relata que las adicciones la transformaron, volviéndose “violenta y cruel”, lo cual llevó a su familia a tomar acciones drásticas. “Una mañana, mi madre me llamó y me dijeron que tenía que ir a un centro de rehabilitación. Sentí que me habían sacado el derecho a seguir con mi vida”, recuerda.

Al llegar a la clínica, se enfrentó a condiciones estrictas que incluían la falta de espejos y televisión, comunicándose con el exterior solo mediante cartas semanales. “Esa experiencia fue deshumanizadora. No elegí estar allí. Es algo que nunca olvidaré”, compartió Lexi. Tras 90 días, fue trasladada a otra instalación donde permaneció internada por 13 meses, lidiando con rigurosas medidas de seguridad y terapias difíciles.

El dolor de la pérdida y el camino hacia adelante

La salud de Bowie empeoró durante este tiempo y Lexi muestra una profunda tristeza por no haber estado a su lado cuando falleció. “Pude hablar con él dos días antes y le dije que lo quería”, lamenta. Al regresar a casa a los 16, enfrentó la difícil tarea de reintegrarse a la vida cotidiana, comenzando nuevas terapias y adaptándose a una realidad complicada.

Hoy en día, a los 25 años, Lexi se siente orgullosa de su resiliencia. “No es solo una historia de trauma; me siento orgullosa de lo lejos que he llegado”, dijo. Acepta que su vida no ha sido perfecta: “La gente asume que ser ‘la hija de’ significa tener una infancia perfecta, y aunque hubo aspectos mágicos, eso no significa que la vida haya sido emocionalmente simple”.

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