Noticias sobre La virgen de la tosquera
En medio de una intensa jornada de rodaje, Laura Casabé, la directora de La virgen de la tosquera, recibió por WhatsApp la emotiva noticia de que su filme ha sido seleccionado para representar a Argentina en la categoría de película internacional en los Oscar 2027. A pesar de la alegría, Casabé se encontraba completamente absorbida por su trabajo, ya que actualmente está desarrollando una nueva serie.
“Estaba filmando, literalmente. Me empezó a sonar el teléfono como loco”, comentó la directora, quien consideró el momento como una feliz coincidencia o quizás una señal. “Está bueno que te agarre trabajando, está bueno que te agarre filmando”, añadió.
Adaptaciones literarias y temáticas sociales
La película está basada en relatos de Mariana Enríquez y combina elementos de los cuentos La virgen de la tosquera y El carrito, ambos pertenecientes a la colección Los peligros de fumar en la cama. La historia explora temas como la adolescencia, el deseo y la violencia, en un contexto marcado por la crisis económica.
Para la cineasta, el terror cinematográfico es un medio efectivo para abordar los temores cotidianos, que van más allá de lo sobrenatural. En La virgen de la tosquera, uno de los grandes temores está relacionado con el deterioro económico y la posibilidad de perder lo que alguna vez se consideró seguro. “Es un cine muy popular y, en sus mejores versiones, también muy político”, aseguró Casabé.
Ello plantea un desafío en el género: mantener la tensión y la atención del espectador, pero también ofrece una experiencia emocional rica. “Tiene algo de montaña rusa, de vivir muchas emociones”, afirmó.
El changuito como símbolo
Un elemento representativo de esta experiencia emocional es el changuito de supermercado, que aparece en la trama. Esta imagen proviene de El carrito, donde un hombre en situación de calle lanza una maldición tras ser agredido por los vecinos. Casabé resaltó que la particularidad de esta amenaza es inquietante porque no proviene de seres fantásticos, sino de una situación muy real y cercana.
“La maldición tiene que ver con caer en la miseria y caer en la pobreza. Creo que es una forma de miedo muy propia de los argentinos”, explicó. La posibilidad de perder lo que se tiene, el valor del dinero y, en consecuencia, los ahorros, se convierten en una forma de terror opresiva y muy presente.
Contexto histórico y reflexiones sobre el miedo
La directora colaboró en el guion con Benjamín Naishtat y ubicó la historia en el clima social de 2001, un periodo que marcó su vida, dado que tenía 19 años en ese momento, la misma edad que tiene la protagonista. Casabé mencionó que esta experiencia generacional influyó en su adaptación de la obra.
Durante el proceso creativo, descubrió que el relato de Enríquez se había inspirado en otra crisis económica, la de 1989. “Mariana nos contó que su cuento hablaba de la crisis del 89. Nosotros lo interpretamos como algo vinculado al 2001, un poco por una cuestión generacional”, explicó.
Esta diferencia entre la fuente original y su interpretación contemporánea generó una reflexión sobre los ciclos de inestabilidad que afectan a la sociedad argentina. “En nuestra psiquis hay un miedo estructural de que pareciera que estos ciclos nos persiguen. A veces se siente como una maldición”, expresó.
El terror como vía de liberación
Desde esa óptica, el cine de terror en Argentina se vuelve más cercano y relevante: el miedo no solo está asociado a lo inexplicable, sino a situaciones que cualquiera podría vivir. Casabé afirmó que el género también permite una forma de liberación. “Cuando uno reflexiona sobre esas cosas dolorosas, también las libera un poco”, afirmó.
Como espectadora del terror desde joven, Casabé destacó que la experiencia de ver una película en una sala se intensifica. La emoción compartida entre el público, los sobresaltos y las risas nerviosas son parte de una experiencia colectiva. “Es lindo verlo con gente. Vivís la experiencia colectiva. Ves si el otro se tensa, cuándo liberás y cuándo de pronto te reís”, comentó.
Reconocimiento del género en Argentina
En cuanto al lugar del cine de terror en la producción nacional, la directora considera que siempre ha estado presente, aunque ha ganado reconocimiento en años recientes. “En otras industrias, el cine de género probablemente es uno de los más taquilleros. En Argentina hubo una validación mayor de estas narrativas”, analizó.
Casabé mencionó a Demián Rugna como uno de los directores de su generación y aseguró que la confianza en este tipo de relatos ha aumentado. “No es que ahora haya más, sino que siempre estuvimos ahí. Finalmente hay una validación y se está accediendo al público”, afirmó.
La directora también subrayó el apoyo de los jóvenes espectadores, tanto en salas de cine como en la visualización de producciones de terror y suspense. La virgen de la tosquera ha tenido una buena recepción en festivales y ha logrado un impacto positivo en su estreno comercial, a pesar de ser una producción independiente.
El próximo desafío será llevar a cabo una campaña internacional que apoye el filme en su carrera hacia los premios de la Academia. Casabé aclaró que el proceso incluye una nueva fase de selección, con una lista corta programada para el 15 de diciembre. “Es largo el camino”, advirtió, aunque se mostró optimista por la oportunidad de que más espectadores conozcan su obra. “Es un cine independiente, hecho con mucho talento y con un equipo buenísimo. Me da mucha alegría”, concluyó.




















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