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Deshidratación Silenciosa: Conozca sus Efectos en la Salud

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Comprendiendo la Deshidratación Silenciosa

Durante los meses de calor, la deshidratación es comúnmente asociada con situaciones extremas, como el golpe de calor, la práctica intensa de deportes o prolongadas exposiciones al sol. Sin embargo, hay una forma más habitual y menos perceptible que afecta a una gran parte de la población sin que la mayoría se dé cuenta: la deshidratación silenciosa.

La Sed: Un Mecanismo de Alerta

La sensación de sed, que a menudo se interpreta como una clara señal de que el cuerpo requiere agua, en realidad es un mecanismo de alerta que se activa cuando el organismo ya ha detectado un desequilibrio. Este proceso es natural y busca resguardar el funcionamiento del cuerpo; no obstante, presenta una importante limitación: no se manifiesta de manera inmediata ni refleja con exactitud cuánta agua se ha perdido. En muchos casos, al sentir sed, el cuerpo ya ha estado operando con menos agua de la que requiere.

Cómo Ocurre la Deshidratación

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que ingiere. Este desbalance puede desarrollarse gradualmente y sin síntomas evidentes, incluso en personas que creen que se están hidratando adecuadamente. La falta de señales claras hace que a menudo se considere esta deshidratación como “silenciosa”, pues puede pasar desapercibida y sostenerse en el tiempo, afectando la salud del individuo sin que se percate.

Consecuencias para la Salud

Desde un punto de vista médico, una deshidratación leve pero mantenida no debe tomarse a la ligera. La falta de agua suficiente obliga al cuerpo a esforzarse más para continuar funcionando normalmente, lo que impacta en varios sistemas, especialmente en el sistema cardiovascular. Esto puede llevar a un aumento de la frecuencia cardíaca, el estrechamiento de los vasos sanguíneos y una presión arterial más inestable. Como resultado, pueden aparecer síntomas como:

  • Menor tolerancia al ejercicio
  • Cansancio constante
  • Dolores de cabeza
  • Dificultades para concentrarse

Incluso una pequeña pérdida de agua, entre el 1% y el 2% del peso corporal, puede provocar estos efectos indeseados.

Manifestaciones Cotidianas

En la vida diaria, la deshidratación silenciosa puede hacerse evidente a través de diversas manifestaciones, que incluyen una sensación constante de agotamiento, bajo rendimiento físico, dificultad para mantener la atención y cambios en el estado de ánimo. Estos síntomas comúnmente se atribuyen a factores como el estrés, el calor o el ajetreo diario, mientras que en realidad pueden ser indicativos de un déficit de líquidos sostenido.

Grupos de Riesgo y Comportamientos Incorrectos

Aunque los niños y los adultos mayores son grupos especialmente vulnerables, el riesgo no se limita a ellos. También están en mayor riesgo las personas activas físicamente, quienes laboran al aire libre o en ambientes calurosos, pacientes con enfermedades crónicas, aquellos con sobrepeso, consumidores frecuentes de alcohol y quienes utilizan ciertos medicamentos. Muchas veces, la pérdida de líquidos es progresiva y solo se compensa parcialmente, lo que dificulta su detección.

Durante el verano, a menudo se cometen errores comunes que agravan este tipo de deshidratación, tales como:

  • Esperar a sentir sed para beber agua.
  • No aumentar la ingesta de líquidos ante el calor.
  • Reemplazar agua con bebidas azucaradas o alcohólicas.
  • Concentrar el consumo de líquidos en pocos momentos del día en lugar de distribuirlo durante todo el día.

Muchas personas creen que se están hidratando adecuadamente, pero en realidad no logran cubrir las pérdidas ocasionadas por el calor y la sudoración.

Importancia de la Elección del Agua

Otro aspecto a considerar es la cantidad de sodio. Aunque es un mineral esencial, su consumo en la dieta es a menudo elevado. Aportarlo innecesariamente puede contribuir a la retención de líquidos, elevar la presión arterial y aumentar la carga sobre el sistema cardiovascular, especialmente en individuos con hipertensión o riesgo cardiovascular. Por lo tanto, al momento de hidratarse, es fundamental optar por aguas con bajo contenido de sodio. En Argentina, Glaciar Baja en Sodio, que cuenta con más de 30 años de trayectoria, es la única marca avalada por la Sociedad Argentina de Cardiología, con menos de 7 mg de sodio por litro, lo que la convierte en una elección adecuada para una hidratación segura y saludable.

Un Enfoque Adaptativo para la Hidratación

No hay una cantidad diaria de agua que sea uniforme para todos. Las necesidades hídricas varían según la edad, el peso, el nivel de actividad, el medio ambiente y la salud de cada individuo. En lugar de fijarse en cifras rígidas, es más relevante hablar de una hidratación adaptativa, que se ajuste a las circunstancias y pérdidas reales del organismo, incorporando líquidos regularmente a lo largo del día.

La hidratación debe considerarse como un hábito diario que contribuye a la salud, y no solo como una reacción ante el calor extremo. Estar alerta a la sed, beber agua de forma consistente y adaptar la ingesta a cada situación permite prevenir la fatiga, mejorar el rendimiento físico y mental, y proteger el sistema cardiovascular. Hidratarse correctamente implica no solo consumir agua durante el calor: se trata de mantener el equilibrio que el cuerpo necesita para funcionar de manera óptima.

— Médica especialista en Cardiología y asesora de la marca Glaciar Baja en Sodio.

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